Los funcionarios gubernamentales con intereses empresariales en el sur de Filipinas podrían sabotear los acuerdos de paz alcanzados recientemente, afirmó el jueves un dirigente rebelde musulmán.

El plan de paz que proponen los rebeldes afectaría a personas con intereses puestos en la minería, en la agricultura, los aserraderos y otras grandes empresas, afirmó el principal negociador de los insurgentes, Mohagher Iqbal.

El líder rebelde afirmó el jueves ante un foro ciudadano sobre las negociaciones de paz que muchas de esas personas son funcionarios gubernamentales.

La isla sureña de Mindanao, rica en recursos naturales, es considerada la patria de la población musulmana filipina.

Más de 120.000 personas han muerto a consecuencia de la lucha de décadas que han librado los rebeldes en busca de establecer un gobierno autónomo musulmán.