En una jornada clave para el futuro de la economía española, la canciller alemana Angela Merkel defendió el jueves en Madrid la política de ajustes en la que se ha embarcado el gobierno de Mariano Rajoy, aunque evitó mencionar si España deberá cumplir condiciones adicionales para acceder al nuevo programa de ayuda europea.

Lejos de la capital española, pero casi al mismo tiempo, el gobernador de Banco Central Europeo, Mario Draghi, detalló el plan largamente esperado de compra ilimitada de bonos soberanos para dar aire a las economías europeas sujetas a más tensiones, fundamentalmente la española y la italiana.

El programa exigirá a los países una solicitud formal de rescate y cumplir "estrictas condiciones" macroeconómicas y de gasto, o lo que es lo mismo más recortes, que incluirán supervisión internacional de sus finanzas a través de organismos como el Fondo Monetario Internacional.

Interrogado sobre el plan del Banco Central Europeo y si España pedirá la nueva ayuda, Rajoy no lo descartó e insistió en que comunicará su decisión cuando conozca la letra pequeña.

"Cuando tenga alguna novedad, la comunicaré", señaló Rajoy en una rueda de prensa conjunta con Merkel.

La rueda de prensa del italiano Draghi provocó una ola de euforia en los mercados. La bolsa española se anotó una subida del 5%, mientras que el rendimiento de los bonos españoles a 10 años bajó 40 puntos básicos hasta el 6%, su nivel más bajo desde mayo.

La canciller alemana, tradicionalmente opuesta a la compra masiva de bonos por parte del Banco Central Europeo, tampoco quiso entrar en detalles sobre el anuncio de Draghi y se limitó a recordar que su tarea es política y que los países como España deben aplicar de "forma creíble" las reformas que han puesto en marcha.

"El BCE actúa dentro de su independencia y su mandato", señaló Merkel. "Toma las medidas que considera oportunas. Nuestra tarea es hacer los deberes políticos", subrayó.

En ese sentido, negó que venga a España a imponer reformas y mostró confianza en Rajoy, en un intento por mejorar el clima entre los dos países y respaldar la agenda española pese al acoso de los mercados.

"Ningún país quiere imponer reformas a otro porque sí, sino porque si no se hace no podremos vender al mundo nuestros productos, hay que mejorar la competitividad", consideró Merkel.

La visita de la mandataria alemana se interpretó como un gesto de distensión y acercamiento de Alemania, en un momento muy delicado para España, cuya sociedad se siente cada vez más tutelada desde Bruselas y Berlín.

Centenares de personas se congregaron en la sede de la Unión Europea en Madrid para protestar contra la presencia de Merkel en la capital española y sus políticas.

"No queremos a Merkel ni sus medidas. No las necesitamos. España necesita ilusión porque nos la han quitado, Rajoy está vendido a Alemania, como todos", dijo María Astilleros, maestra de escuela de 31 años que acudió a la concentración.

"Es cierto que todavía quedan muchas cosas por resolver en España", admitió José Ignacio Torreblanca, director de la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. "Pero Rajoy y Merkel han querido aliviar un poco las tensiones".

"Son conscientes de que la situación es delicada y querían en cierto modo apoyarse", añadió.

España afronta una nueva encrucijada. Con la economía en recesión, el desempleo en 25%, los bancos a punto de recibir un préstamo europeo de hasta 125.000 millones de dólares, una dura política de ajustes, retraso de la edad de jubilación, subidas de impuestos y mucho malestar social, el programa de ayuda del Banco Central Europeo daría sin duda oxígeno a sus finanzas.

Pero no será gratis.

La tasa de interés de los bonos españoles a 10 años en el mercado secundario sigue por encima de 6%, un nivel considerado insostenible para financiarse. Al mismo tiempo, es difícil prever el efecto de una nueva ronda de recortes.

Con Merkel presente, Rajoy volvió a comprometerse con la reducción del déficit y el programa de reformas para equilibrar las cuentas públicas.

La mayoría de los analistas consideraron que el anuncio del Banco Central Europeo y el respaldo alemán darán tiempo a España para asegurar la puesta en marcha de su programa económico, pero que eventualmente deberá solicitar la ayuda de la entidad continental y, por tanto, el rescate, como en los casos de Grecia, Irlanda y Portugal.

"La esperanza es que el anuncio del BCE (Banco Central Europeo) sea suficiente para calmar los mercados", explicó Ben May, analista de Capital Investments en Londres. "Pero creo que con el tiempo, España no tendrá más elección que pedir un rescate formal más allá de la asistencia a sus bancos", agregó.

Durante este período, según los expertos, el país ibérico intentará negociar que esas condiciones macroeconómicas sean lo menos dañinas posibles.

"España querrá conseguir el mayor apoyo posible, renunciando a lo menos posible", comentó May.