Varios ministros rusos se manifestaron hoy en contra de los planes del partido del Kremlin de prohibir la adopción de niños rusos por familias de EEUU en represalia por el "Acta Magnitski".

"Esto no es correcto y estoy convencido de que al fin y al cabo la Duma (cámara de diputados) tomará una decisión sopesada. La adopción internacional como práctica tiene pleno derecho a existir", afirmó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, citado por las agencias rusas.

El jefe de la diplomacia rusa recordó que Moscú firmó recientemente un acuerdo bilateral con Estados Unidos para regular el tema de las adopciones y prevenir los casos de muertes de niños procedentes de Rusia en el seno de familias norteamericanas.

"Lo más importante es que la adopción se realice de manera civilizada", dijo Lavrov, quien prometió exigir a las autoridades estadounidenses que asuman su responsabilidad sobre el destino de los niños adoptados de origen ruso.

El ministro de Educación y Ciencia, Dmitri Livánov, aseguró que "la lógica del 'ojo por ojo' no es correcta, ya que pueden sufrir los niños que no encontraron familia en nuestro país".

Mientras, Mijaíl Abízov, ministro de Relaciones con el Gobierno, tachó de "grave error" la aprobación de dicha enmienda por parte de la mayoría oficialista encabezada por el partido Rusia Unida en la Duma.

"La introducción de la prohibición de adoptar niños, especialmente los que tienen problemas físicos, para los ciudadanos de cualquier otro país, incluido EEUU, sería un gran error", dijo.

El multimillonario y político liberal, Mijaíl Prójorov, calificó la iniciativa de "tontería asimétrica" y aseguró que los dirigentes de Rusia Unida sufren un "complejo de inferioridad" y quieren vengarse de la derrota de la URSS en la Guerra Fría.

"Hablando en plata, esta medida es injusta con los cientos de miles de niños abandonados por sus padres rusos", apuntó.

En respuesta, Andréi Isáev, uno de los líderes del partido del Kremlin, llamó a Livánov a poner más de su parte para que los niños sean adoptados por familias rusas y no por extranjeras.

Se calcula que hay cerca de un millón de huérfanos y niños abandonados en Rusia, país donde sólo en los últimos años las familias se han animado a acoger niños en régimen de adopción.

El Defensor de los Derechos del Niño, Pavel Astájov, insistió por su parte en que la prohibición había que haberla introducido hace dos años e incluir a todos los países con los que no existen acuerdos bilaterales.

Los diputados quieren incluir la prohibición en una enmienda a un proyecto de ley que propone tomar medidas contra funcionarios de EEUU presuntamente implicados en la violación de los derechos de ciudadanos rusos en territorio norteamericano.

La enmienda propone además cerrar aquellas organizaciones en Rusia que se dedican a la "selección y entrega" de niños huérfanos rusos para la parte estadounidense y denunciar el recientemente ratificado acuerdo bilateral sobre adopciones.

Estos planes son una respuesta a "Acta Magnistki", la lista negra creada por el Congreso de EEUU de los funcionarios rusos supuestamente involucrados en la muerte en 2009 en prisión preventiva del abogado ruso Serguéi Magnitski.

Magnitski, consultor jurídico del fondo de inversiones Hermitage Capital Management, había denunciado la existencia de una red de policías corruptos que malversaron fondos estatales por valor de decenas de millones de dólares.