El Gobierno irlandés promulgará una nueva ley del aborto, acompañada de "regulaciones", que aclarará en qué circunstancias se podrá terminar un embarazo si la vida de la madre corre peligro, informó hoy el Ejecutivo.

La nueva ley tratará de poner fin al vacío legal que, el pasado 27 de octubre, llevó a la muerte de una mujer india por septicemia en un hospital irlandés donde los médicos se negaron a practicarle un aborto mientras latiese el corazón del feto.

En la actualidad el aborto es ilegal en Irlanda menos cuando la vida de la madre corre peligro, pero esto está sujeto a la interpretación de los médicos, algo que la nueva legislación tratará de definir.

"La ley deberá ofrecer claridad y certeza sobre el proceso por el que se decide cuándo es permisible la terminación de un embarazo, que lo es cuando existe un riesgo real y sustancial para la vida -en vez de para la salud- de la mujer y este riesgo solo puede evitarse por la terminación del embarazo", explicó el Gobierno en un comunicado.

El nuevo proyecto de ley, que será sometido a votación a principios de 2013 en el Parlamento nacional, tratará de acabar con el vacío legal existente desde que el Tribunal Supremo de Dublín ampliase en 1992 las situaciones en las que se puede terminar un embarazo si la vida de la madre corre peligro para incluir, entre otras, la amenaza de suicidio.

Hace dos años la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a Irlanda a indemnizar con 15.000 euros a una mujer enferma de cáncer a la que no se permitió abortar a pesar de que su vida corría peligro.

Como consecuencia de esa sentencia, el Gobierno de Dublín se comprometió a modificar la legislación vigente y encargó a un grupo de expertos la elaboración de un informe que exponía cuatro vías de actuación.

El Ejecutivo ha optado por la variante que ese grupo de expertos consideró más "sólida" desde el punto de vista "constitucional, procedimental y legal", que llevará a la promulgación de una nueva ley.

El pasado 27 de octubre, Savita Halappanavar, de 31 años, falleció de septicemia en un hospital irlandés después de que los médicos se negaran a practicarle un aborto tras alegar que la ley impedía hacerlo mientras latiera el corazón del feto, pese a que su salud se deterioraba.