La seguridad ciudadana de Honduras está amenazada por más de 4.000 pandilleros, involucrados en el narcotráfico, secuestros, sicariato, entre otros delitos, según un informe dado a conocer hoy por el Gobierno de ese país, que registra un promedio de 19 muertes diarias.

"Las maras y pandillas están provocando (la) deserción de estudiantes de los centros educativos" y, además, "tiene atemorizada a la población", señala el estudio "Situación de Maras y Pandillas en Honduras", presentado hoy por el Programa Nacional de Prevención, Rehabilitación y Reinserción Social (PNPRRS), con apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

El director del PNPRRS, Felipe Morales, dijo a Efe que la ola de violencia que abate a Honduras es producida, en gran parte, por los pandilleros que, según él, son reclutados por el crimen organizado.

"El actuar criminal de las maras no se limita al cobro de impuestos y a simples atracos a la población (civil), sino que se han especializado en actividades del narcotráfico, lavado de activos, secuestro, robo de vehículos, sicariato, extorsiones, tráfico de armas", entre otros delitos, según el documento oficial.

El estudio, realizado en 14 ciudades de Honduras, que suman 8,2 millones de habitantes, registra cinco pandillas con 4.728 miembros de 11 a 22 años, 2.047 (48 %) pertenecen a la Mara 18; 2.104 (49 %) a la Salvatrucha; y 577 (3 %) a la Mara 61, Ganster o West Side.

También señala que las pandillas "impactan negativamente" en la educación de los niños y la labor de los maestros, quienes "trabajan en un ambiente de inseguridad e impotencia".

Los estudiantes, según el documento, son víctimas de agresiones físicas, hostigamiento, amenazas, robo, entre otro tipo de agresiones, por parte de los pandilleros.

Los avasallamientos se extienden a los maestros que, en su mayoría, reciben amenazas a muerte debido "a las normas de disciplina o una mala calificación que ponen a estudiantes miembros de una pandilla o que tienen parentesco con alguno".

El informe señala que la marginalidad y la exclusión social podrían ser los factores condicionantes, aunque no determinantes, para que los niños y jóvenes ingresen a las pandillas.

Además, subraya que la desintegración familiar, la imitación de conductas del exterior, la expansión de la violencia y la criminalidad son algunas de las causas que han originado la aparición de las pandillas en Honduras.

Según el estudio, Tegucigalpa, con 888 pandilleros y San Pedro Sula, norte del país, con 2.586, son las ciudades que más registran miembros de maras, los restantes 1.254 están distribuidos en 12 municipios.

Del total de pandilleros registrados, 872 (20 %) son mujeres, de las que 453 pertenecen a la Mara Salvatrucha, 392 a la 18 y 27 a la Mara 61, Ganster o West Side.

El informe registra que 787 miembros de pandillas cumplen condena en las 24 cárceles de Honduras, por el delito de asociación ilícita.

En el sistema penitenciario de Honduras impera la superpoblación y el hacinamiento, además de la falta de instalaciones físicas adecuadas y seguras para el alojamiento de los reclusos.

El 14 de febrero pasado un incendio en la Granja Penal de Comayagua, unos 80 kilómetros al norte de Tegucigalpa, causó la muerte de 360 reos y una mujer que visitaba a su marido preso.