Tras más de doce horas frente al ordenador, un grupo de participantes del Campus Party Ecuador prefirió esta noche dejar en espera las pantallas policromáticas de sus computadoras para practicar fútbol con una pelota real.

Pero claro, no podían hacerlo en un estadio como el que simulan sus juegos virtuales y por eso improvisaron una pequeña cancha en una zona despoblada del inmenso salón donde se reúnen en el Centro de Exposiciones "Mitad del Mundo", muy cerca de Quito.

Cambiar las teclas para patear un balón que, al parecer, alguien coló junto con su ordenador, los distendió y alegró, ante la mirada impasible de otros campuseros que seguían en lo suyo.

Pases por bajo, alzadas de la pelota a la cabeza, tiros en profundidad y disparos directos hacia la portería... Bueno, no era una portería o al menos no la habían marcado con sillas o ropas, como se hace en la escuela, aunque seguramente existía en la imaginación cibernética.

Otros grupos también usaban pelotas de tenis, más pequeñas, para pasarse unos a otros en un juego con el que se olvidaban por un momento de su ordenador encendido en la mesa de trabajo.

"El que deja caer (la pelota) se sienta" como penitencia, advirtió uno de los jóvenes, aunque el objetivo del juego era "estirar los músculos, distraerse un rato", según comentó.

Para muchos de los asistentes la experiencia ha sido "única y digna de volver a repetirse".

"Esto es lo máximo, te encuentras con full (mucha) gente, súper loca (brillante) que te enseña, te aconseja, te guía y que al final se convierte en tu pana (amigo)", afirmó Víctor, un joven campusero que presuroso se acercaba a una pequeña tarima donde una chica animaba a bailar a los presentes para que distraerse un poco.

Pero sólo "un ratito" duró la fuga al fútbol o a las actividades de recreación, pues el trabajo en el Campus Party no cesa, con continuas conferencias y exposiciones sobre temas variados, todos relacionados con el mundo de la tecnología.

Ya casi a la medianoche, sólo unos mil campuseros se encontraban en el salón de conferencias, la mitad del total. El resto de jóvenes había decidido ir a dormir en las carpas instaladas en una zona contigua y entregadas a ellos por los organizadores.

La noche alentaba al sueño y alguno de los campuseros no resistió el cerrar los ojos y acurrucarse en un sillón; mala idea, pues "al que se duerme lo pintamos", dijo uno de sus compañeros, por lo que tuvo que levantarse y seguir en la rutina de la tecla.

La presente edición del Campus Party, que concluye este domingo, es la primera que se realiza en Ecuador, pero para los jóvenes que asistieron, debería "institucionalizarse" y repetirse "por lo menos una vez cada año".

"Aquí está el futuro", añadió Víctor, un joven estudiante de informática que no se explica "¿cómo antes no hubo algo así?".

Campus Party es considerado uno de los mayores eventos tecnológicos del mundo y, desde que fue creado en Málaga hace quince años, ha realizado 31 ediciones en España y en varios países de América Latina.