Cerca de 300 discapacitados físicos y psíquicos participaron hoy en una Marcha por la Libertad que finalizó en el Parlamento Europeo (PE), en Estrasburgo, organizada por la Red Europea para la Vida Autónoma (ENIL, en inglés).

Los discapacitados físicos y psíquicos en sillas de ruedas y los invidentes con perros guía recorrieron los dos kilómetros que separan la plaza de la República de la sede del Parlamento Europeo.

En la salida de la marcha mostraron su apoyo a los participantes la eurodiputada del PP Rosa Estarás y la parlamentaria liberal sueca Cecilia Wikström.

El responsable de ENIL en Francia, Jean Pierre Ringler, un alsaciano que perdió la vista de niño cuando le explotó una granada de la Segunda Guerra Mundial, declaró a Efe que la marcha había sido un "éxito", aunque la crisis había impedido muchos desplazamientos.

En la UE hay 80 millones de personas discapacitadas, un 16 % de la población.

En la marcha había representadas doce nacionalidades europeas, en especial, de Noruega, Alemania, Suecia y Eslovenia, y también había siete españoles procedentes de Madrid, Valencia y Euskadi.

La secretaria de ENIL-Europa, Marisol Fojas, y la coordinadora de ENIL en España, Carmen Nájera, defendieron el cumplimiento del Convenio de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad, vigente en España desde 2008.

Fojas abogó por el respeto de los derechos de los discapacitados, el diseño universal -sin barreras arquitectónicas en las ciudades-, la educación inclusiva y que los discapacitados "puedan elegir dónde, cómo y con quién quieren vivir".

En este sentido, los discapacitados españoles apostaron por la asistencia personal frente a las residencias. "Puede costar lo mismo, e incluso menos, y se estimula el acceso al mercado de trabajo", aseguran.

"¿Por qué no invertir los 3.000 euros que cuesta una plaza en una residencia en asistencia a domicilio y tecnología de apoyo?", se preguntó José Luis, un colaborador de ENIL, que ha creado su propia empresa para personas con discapacidad.

La silla de ruedas de Nájera mostraba una foto de una compañera, Pilar, con un mensaje en inglés: "Ellá está obnligada a vivir en una residencia". Y otra foto de Antonia, que falleció el pasado 10 de septiembre, "sin derecho a tener asistencia personalizada".

Algunos de los participantes en la marcha han pasado once años en una residencia y viven desde hace seis meses en su vivienda con asistencia personalizada. "Ahora hemos empezado a vivir", dicen.

Una delegación de ENIL entregará mañana un texto con sus reivindicaciones al presidente del Intergrupo de Discapacidad del Parlamento Europeo, el húngaro Ádám Kósa, quien es el primer eurodiputado sordo. EFE