El rey Juan Carlos I de España pidió hoy ante el papa acabar con el "intolerable" desempleo juvenil y urgió a facilitar a los jóvenes todos los medios disponibles para que logren abrirse camino en unos tiempos que no son fáciles.

Minutos después de aterrizar en el aeropuerto de Madrid-Barajas, el monarca español dio la "más afectuosa y cordial" bienvenida a Benedicto XVI, cuya estancia en España, para presidir los actos principales de la Jornada Mundial de la Juventud católica, "está llena de significación y alcance".

El rey subrayó que para entender la "personalidad histórica de España" resulta "clave" la aportación artística, cultural y religiosa del cristianismo.

En España encontrará, dijo, "un país abierto al mundo por historia, lengua y cultura; una gran nación democrática, antigua y diversa, amante de la paz, la libertad y la justicia".

Según el monarca, es una nación con "una juventud solidaria", "la mejor formada de nuestra historia", con un "sentido profundo de la solidaridad", que "nos inspira sentimientos de orgullo y de confianza en el porvenir".

Sin embargo, admitió que "no son tiempos fáciles para una juventud tantas veces frustrada por falta de horizontes personales y laborales, y que se rebela ante los graves problemas que aquejan al ser humano y al mundo de hoy".

"En el trasfondo de todo ello -continuó el rey Juan Carlos- se percibe una profunda crisis de valores. Los jóvenes necesitan no sólo oportunidades, sino también la ejemplaridad de sus mayores; no sólo razones, sino actitudes que motiven, llenen e impulsen su existencia y alienten su esperanza".

Por ello, continuó, "no podemos defraudar a los jóvenes en su legítimo anhelo de hacer realidad sus sueños" ya que sus aspiraciones y problemas deben ser nuestras primeras prioridades.

"Confiamos en vuestro aliento -le dijo el rey a Benedicto XVI- no solo para animar a los jóvenes de España y del mundo entero a seguir creciendo en valores, sino para sensibilizar a nuestras sociedades sobre la necesidad de respaldarles en sus proyectos e ilusiones".

El monarca español, que evocó la figura del papa Juan Pablo II, reconoció también la "ilusión" de Benedicto XVI por reunirse con jóvenes católicos de todo el mundo y hacerles llegar "la fuerza" de su palabra y la "hondura" de su pensamiento.