Como si de un fugitivo pistolero se tratara, en Florida se ofrece una recompensa de más de 10.000 dólares (7.000 euros) a quien aporte información que permita detener al agresor de una tortuga que se recupera en un hospital de una herida de arpón en la cabeza.

"Sara", una tortuga boba (también conocida como caguama), es aún joven, pesa 57 kilos y su vida ya está fuera de peligro, pese a que el 3 de agosto fue rescatada con una herida de arpón que le atravesó la cabeza en un remoto cayo del sur del estado de Florida.

La indignación de quienes la rescataron y atendieron en un hospital para animales en peligro de extinción fue tal que ellos mismos decidieron ofrecer una recompensa para encontrar al agresor.

Richie Moretti, fundador del hospital, primero ofreció 500 dólares (350 euros), luego Tom Luebke, un ingeniero que suele colaborar como voluntario, aportó también fondos y, así, fue subiendo la suma a medida que empresas locales, negocios y particulares se iban enterando de lo ocurrido.

Incluso ha habido quien no ha ofrecido dinero para engrosar la recompensa sino servicios, de forma que además de los 10.850 dólares (7.600 euros) en metálico que se acumulan ya, quien dé pistas que lleven a la detención del agresor podrá disfrutar también de tres inmersiones de buceo gratis en una escuela de la zona.

Otra compañía ofrece tres salidas de pesca gratuitas y otra firma ocho horas gratis de trabajos de soldadura en cualquier lugar de los cayos de Florida.

La joven tortuga -a la que tratan como si fuera una hembra pese a que aún no tiene suficiente edad para saberlo- pertenece a una especie (Caretta caretta) en peligro de extinción.

Carnívora y más bien solitaria, a la tortuga boba le gusta acudir a los cayos de Florida para poner sus huevos, aunque su presencia está muy extendida por diferentes zonas del planeta, entre ellas el mar Mediterráneo.

Según fuentes del Hospital de Tortugas de la localidad de Marathon, en plenos cayos del sur de Florida, Nicholas Borg y su padre pescaban el pasado 3 de agosto cuando vieron a una tortuga con dificultades para subir a la superficie a tomar aire.

Vieron que tenía un arpón de más de un metro de largo clavado en la cabeza, por lo que de inmediato se pusieron en contacto con los guardacostas.

Cuarenta minutos después la tortuga estaba embarcada camino de la orilla donde le esperaba una ambulancia de animales que la llevó al hospital especializado de Marathon.

Se necesitó la ayuda de bomberos para cortar el metal del arpón y hacer más sencillo su traslado.

"La familia Borg permaneció en todo momento junto a ella y nos explicó que tenían previsto estar celebrado en ese momento el cumpleaños de la niña de la familia, Sara. Por eso elegimos ese nombre. En su honor", explicó un responsable del hospital en su blog.

Allí se logró estabilizarla con antibióticos y se le tomaron radiografías, en las que se pudo ver cómo el arpón alcanzó la glotis del animal, que es lo que le permite respirar sin que le entre agua en los pulmones.

A la mañana siguiente "Sara" fue operada y se le retiró el arpón, que ha sido entregado a la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida como prueba en la correspondiente investigación para encontrar al responsable.

Pasados unos días el animal se recupera, ha ganado fuerzas y ahora ya puede nadar en el tanque de observación del hospital.

"Esperamos que se recupere rápidamente. Es una tortuga con mucha, mucha suerte", afirmó el portavoz del hospital, quien insistió en que "todas las tortugas son importantes, así que estamos muy contentos de que ésta haya sobrevivido a tal acto de tremenda crueldad".