El astronauta español Pedro Duque aseguró en una entrevista con Efe que la tecnología ya está preparada para el primer viaje a Marte, lo que hace falta es un compromiso político e inversión para conseguirlo.

Menos de una semana después de que la NASA clausurara su programa de transbordadores, con los que durante tres décadas realizó viajes tripulados al espacio, la agencia espacial ya tiene nuevos retos: alcanzar un asteroide en 2025 y llegar a Marte en 2030.

Algunos críticos creen que estos proyectos son una cortina de humo para camuflar la falta de una nave capaz de reemplazar a los transbordadores, pero según Duque, miembro del cuerpo de astronautas de la Agencia Espacial Europea (ESA) y veterano de la misión STS-95 de los transbordadores estadounidenses, los objetivos son posibles.

"Sí, hay muchas tecnologías para muchas de estas propuestas", aseguró. La llegada a un asteroide sería algo incluso "más sencillo" que ir a la Luna; el viaje, explica, es "más o menos igual", pero además tiene la ventaja de que es muy fácil despegar, con lo que toda la parte del aterrizaje y el nuevo despegue "sería mucho más sencilla".

En cuanto a Marte, "ya se saben más o menos las direcciones que habría que tomar en el desarrollo tecnológico para llegar a Marte y volver". "Las leyes de la física se conocen y las posibilidades de la mecánica y la electrónica; se puede, pero hay que afinar muchísimo y eso exige que se ponga a trabajar mucha gente en ello".

El astronauta recordó que en el programa Apolo trabajaron 150.000 ingenieros y hasta 400.000 personas entre empleados de la NASA y subcontratistas. "Se pueden hacer avances rápidos pero hay que poner mucho presupuesto", comenta.

Duque estaría dispuesto a viajar a Marte, aunque depende más de los planes gubernamentales que de la capacidad de los ingenieros y los científicos de poner vuelo tripulado rumbo al planeta rojo.

"Si el mundo cambia mucho, dejamos de tener crisis, aparecen grandes inversiones, todo el mundo quiere ir a Marte y nos ponemos a ello, sí que iría", asegura Duque, presidente ejecutivo de Deimos Imaging.

Calcula que se tardará un mínimo de 15 años, pero "tiene que trabajar mucha gente durante esos años"; además, "cuanto más rápido lo quieras hacer, más gente tienes que poner a hacerlo".

Echando la vista atrás, al ver el aterrizaje del Atlantis el pasado 21 de julio cumpliendo la misión final de los transbordadores, recordó su participación en la STS-95, a bordo del Discovery, y los amigos que dejó en el camino en los dos accidentes mortales que sufrieron los transbordadores en su historia.

"A los del Challenger no los conocía, a los del Columbia sí, cuatro de ellos me habían invitado a su casa, fue muy duro", pero asegura que hay que tratar de buscar los buenos recuerdos, y el mejor es la propia nave, que "ha sido un gran logro tecnológico, que ha permitido grandes cosas".

El hito principal, dijo, ha sido la construcción de la Estación Espacial Internacional (EEI), ya que ha permitido llevar grandes cargas al espacio y traerlas de vuelta, así como la puesta en orbita del telescopio Hubble y las misiones de servicio posteriores.

Pero el vacío que han dejado los transbordadores ha causado cierto malestar, ya que la NASA ha cedido el testigo a la empresa privada para que construya las naves que los sustituyan y hasta entonces los astronautas estadounidenses tendrán que viajar en las naves rusas Soyuz.

"Ha sido algo muy duro para un país en el que el público está tan involucrado en la exploración espacial, sentir que van de prestado", señaló.

Cuando la agencia espacial anunció la cancelación del programa de transbordadores hace ocho años esa era "media idea, la otra media era que se desarrollara otro vehículo y ahí se ha fallado, no ha habido tiempo, dinero...", se lamenta Duque.

Y es que el programa Constellation, con el que se pensaba volver a la Luna y emprender nuevos horizontes con la cápsula Orion, fue cancelado antes de que viera la luz. Según Duque, se puso mucho entusiasmo en las fases iniciales de concepción y desarrollo y cuando hubo que empezar con la fabricación y contratación de ingenieros no había los recursos suficientes.

A su juicio, la decisión de pasar el testigo a la empresa privada ha sido una decisión "valiente" y "va a salir bien", puesto que es algo que las agencias hacen con frecuencia para desarrollo de programas espaciales, mientras se fomenta la industria la NASA mantendrá la seguridad de las operaciones.

Duque consideró que los estadounidenses "no se merecen estar avergonzados" por no tener nave, porque Estados Unidos invierte "diez veces más dinero que Europa" en investigación espacial, con lo que en su opinión solo hace falta diseñar un plan y apostar por él.

"Espero que, cuanto antes, todo ese entusiasmo se convierta en realidad y tengan una nueva manera de que Estados Unidos pueda volver a estar orgulloso de su programa espacial", confió Duque.