John Glenn, el primer astronauta estadounidense en orbitar sobre la Tierra en 1962, se sumó hoy al exclusivo club de nonagenarios y, con motivo de su cumpleaños, la NASA le rindió tributo por su legado y distinguida carrera.

Glenn "es una leyenda y desde la NASA le enviamos nuestros mejores deseos por este gran hito personal", dijo en un comunicado el administrador de la agencia espacial estadounidense, Charles Bolden.

"El legado y las contribuciones de John al continuo progreso de los vuelos espaciales de los humanos son inmensos. Su ejemplo es uno que seguimos emulando mientras avanzamos hacia destinos más distantes en el sistema solar", agregó Bolden.

Durante su larga trayectoria, Glenn fue una figura fundamental en la carrera espacial entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, que hasta entonces la lideraba desde sus comienzos.

Nacido en Cambridge (Ohio) en 1921, Glenn fue también un pionero que, 36 años más tarde de su primer hito espacial, en 1998 -cuando ya era miembro del Senado de EE.UU.-, se convirtió en el astronauta más longevo en la misión STS-95 del transbordador Discovery.

Tras una larga y distinguida carrera con los Marines en la Segunda Guerra Mundial y la guerra con Corea, Glenn se sumó a la NASA en 1959 como uno de los primeros astronautas del llamado Proyecto Mercurio de EE.UU., según una biografía de la agencia espacial.

El 20 de febrero de 1962, Glenn pilotó la cápsula "Friendship 7" de la misión Mercury-Atlas 6, la primera nave estadounidense en situarse en órbita terrestre.

Tras su lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, Glenn logró realizar tres órbitas sobre la Tierra. Volvió al espacio en la misión STS-95 del Discovery en 1998.

En esa ocasión, Glenn contribuyó con el despliegue de varios equipos de investigación, y participó también en varias investigaciones sobre los vuelos espaciales y el proceso de envejecimiento.