Cerca de la mitad de los niños que trabajan en Colombia lo hace en su hogar y sin ninguna remuneración, concluyó la Escuela Nacional Sindical (ENS) en un análisis divulgado hoy con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

El estudio, de la experta Ana Teresa Vélez, está basado en los datos más recientes que sobre el problema ha ofrecido el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane), que cifra en 1.805.063 el número de niños y niñas en el trabajo infantil.

La experta, que tiene a cargo el área de niñez en la ENS, con sede en Medellín, estableció que la población infantil en la categoría oficial de "trabajador familiar sin remuneración" pasó del 33 por ciento al 49,5 por ciento de 2007 a 2009.

El crecimiento muestra que las pérdidas de ingresos impulsan a otros miembros de la familia afectada a ofrecerse en el mercado laboral para contribuir a las entradas económicas del hogar, explicó Vélez, para quien esto explica la mayor presencia de población infantil en posición ocupacional de la categoría mencionada.

La experta recordó que, para la misma época de las estadísticas sobre trabajo infantil, el Dane calculaba en unos 20 millones la población colombiana en situación de pobreza.

El análisis también muestra que las ramas de actividad con la mayor participación de menores trabajadores son la agricultura, con el 37,3 por ciento; el comercio, con el 30,5 por ciento, y la industria, con el 13,6 por ciento.

Además, el 14,7 por ciento de estos trabajadores no tiene afiliación a la seguridad social en salud, y el 78 por ciento está en el régimen subsidiado, uno de cuyos propósitos es el de reducir las tasas del problema de la ocupación infantil.

En su análisis, la experta recogió datos del Dane que indican que la tasa de trabajo infantil en el país era del 9,2 por ciento en 2009, con 1.050.147 personas de 5 a 17 en el mercado laboral, además de 799.916 niños y niñas con oficios de hogar por más de 15 horas a la semana.

La situación "no es sorpresiva", consideró Vélez, para quien "las precarias condiciones laborales de los trabajadores colombianos tienen como efecto directo el aumento de la pobreza".

Asimismo, dijo luego, tiene "efectos colaterales, como el aumento de los niños y niñas que ingresan en el mercado laboral en búsqueda de ingresos para ayudar al sostenimiento de sus hogares, en oficios para los que, por su corta edad, no tienen condiciones físicas ni psicosociales".