El director general de la FAO, Jose Graziano da Silva, quiso hoy llamar la atención sobre la importancia del consumo sostenible en la lucha contra el derroche y el desperdicio de alimentos, en una entrevista concedida a Efe.

"Un mundo sostenible no es solo un mundo en el que la producción sea sostenible, también el consumo tiene que ser sostenible", aseguró el máximo responsable de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, con sede en Roma.

Graziano da Silva explicó que se tira un tercio del total de los alimentos producidos y subrayó que si se lograra evitar ese desperdicio "sería posible alimentar a todos los hambrientos y sobrarían alimentos".

Admitió, con todo, que es muy difícil reducir esas pérdidas si se considera que una parte de las mismas se generan por motivos tecnológicos, ya que "cuando se cosecha con máquinas, la pérdida aumenta si se compara con la cosecha manual", así como por deficientes infraestructuras de transporte y almacenaje, en otros casos.

Quiso llamar la atención sobre el desperdicio que existe por el lado del consumidor y advirtió de que se están perdiendo los productos tradicionales que formaban parte de la dieta como, por ejemplo, los mediterráneos o algunos cereales.

Lamentó que existe una "falta de educación alimentaria" y un desconocimiento sobre cómo utilizar "íntegramente las frutas, verduras, pescados y carnes" y recalcó que existe además una pérdida de alimentos asociada al sistema de comida rápida y preparada, cada vez más frecuente.

Exaltó la campaña mundial "Think.Eat.Save" (Piensa. Aliméntate. Ahorra. Reduce tu huella alimentaria), lanzada por la FAO y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para reducir los desperdicios de alimentos por parte de los consumidores, los minoristas y la industria hotelera.

Y manifestó la necesidad de buscar alimentos más sanos y de mayor calidad nutricional, así como de recuperar las dietas tradicionales.

"Estamos pasando de hambrientos a muy nutridos y hasta a la obesidad", alertó Graziano da Silva, que afirmó que este fenómeno se está convirtiendo en uno de los grandes desafíos que hay que enfrentar.

"Una dieta con más frutas, legumbres, verduras, con menos almidón, enriquecidas con pescado, podrían revertir esa tendencia de crecimiento de la obesidad", aseveró.

Según los últimos datos difundidos por la FAO, 1.300 millones de toneladas de alimentos que podrían servir para dar de comer a más de 870 millones de personas hambrientas termina en la basura cada año.