Una asociación de mujeres en Suiza pidió hoy a la Fiscalía General de Ginebra abrir un proceso penal contra la firma PIP, fabricante de las prótesis defectuosas usadas por centenares de miles de ellas en el mundo.

Los datos indican que 280 mujeres llevan esos implantes en Suiza, una cifra mínima si se comparan con las 400.000 a 500.000 mujeres que se calcula que las llevan en todo el mundo.

Las mujeres que llevan la prótesis PIP de la región de Ginebra y alrededores han formado la asociación "Víctimas 95C", en referencia a la talla considerada ideal por las mujeres que se someten a una operación de cirugía estética con el fin de aumentar su busto.

El abogado de este colectivo, Christian Grobet, señaló que el fabricante francés de las prótesis, Poly Implant Prothèse (PIP), ha puesto en peligro la vida de miles de mujeres comercializando productos poco fiables, llenos de un "gel (de silicona) artesanal de mala calidad y mucho más barato que el utilizado normalmente para este tipo de implantes".

La alarma sobre este caso sonó cuando las prótesis comenzaron a presentar fisuras provocando reacciones inflamatorias en las pacientes.

Las piezas de uso médico no estaban homologadas y el dueño de la firma fabricante ha confesado a la Justicia francesa que las utilizó para ahorrarse dinero porque no pensó que suponían un riesgo para la salud.

Además del propietario de la empresas PIP, la denuncia que promueve la asociación ante el parqué de Ginebra está dirigida contra los organismos en Suiza que validaron el uso de esas prótesis.

La asociación pidió asimismo a la Fiscalía General que prohíba la comercialización de cualquier marca de implante mamario controvertido y que se incaute de ellos.

El pasado marzo, la entidad que autoriza y controla los medicamentos en el mercado suizo, Swissmedic, ya prohibió su comercialización siguiendo la decisión de la Agencia Francesa para la Seguridad Sanitaria, que estableció que el envoltorio de los implantes presentaba un riesgo importante de rotura.

Sin embargo, por el momento no se ha optado en Suiza por obligar a las portadoras a someterse a una nueva operación para retirarlos.

La Sociedad Suiza de Cirugía Plástica Reconstructiva y Estética explicó anteriormente que tras conocer el problema informó a todos sus miembros, los que enseguida contactaron a sus pacientes para recomendarles realizar exámenes de control cada seis meses.

Swissmedic señaló que no tiene informaciones sobre complicaciones en pacientes en Suiza.

A diferencia de varios otros países donde la sanidad pública ha decidido asumir parcial o totalmente el coste de una cirugía para retirar esas prótesis, las mujeres en Suiza que quieran retirarlas deben pagar la operación de su bolsillo y sólo en caso de rotura se cubrirá el gasto de la operación.

Ello, en todo caso, mientras no se cuente con información adicional que pruebe el efecto nocivo de la prótesis.