Las autoridades canadienses obligarán a los productores de bebidas energéticas, como Red Bull, a limitar la cantidad de cafeína incluida en cada lata y a incluir en el etiquetado advertencias sobre posibles efectos nocivos.

No obstante dicha medida, el Ministerio de Sanidad canadiense dijo hoy que no prohibirá la venta de esas populares bebidas a menores de edad, tal y como había aconsejado una comisión de expertos formada por el propio Gobierno canadiense.

La comisión había recomendado que las bebidas energéticas fueran calificadas como producto "estimulante" y que no fueran incluidas en la categoría de "alimentos", sino como las tabletas de cafeína que sólo se venden en farmacias.

La ministra de Sanidad canadiense, Leona Aglukkaq, dijo hoy que la decisión de Ottawa supone la recalificación de las bebidas energéticas como alimentos y no como productos naturales para la salud.

Aglukkaq afirmó durante una rueda de prensa celebrada hoy que cree "firmemente que es una decisión de los individuos, así como de los padres, el tomar sus propias decisiones sobre lo que quieren comer o beber".

"Por eso, nuestro esfuerzo se concentra en dar a la gente la información que necesitan para tomar buenas decisiones", señaló Aglukkaq.

Tras las medidas anunciadas hoy, Canadá limitará la concentración de cafeína a 100 miligramos por cada 250 mililitros de bebida. Además, independientemente del volumen total, ningún envase de bebidas energéticas podrá contener más de 180 miligramos de cafeína.

Las advertencias que incluirán las etiquetas señalarán que las bebidas no son recomendadas para menores, mujeres embarazadas o mujeres que estén dando el pecho.