Unos 300.000 niños mueren cada año en China antes de cumplir los 5 años, lo que supone un descenso del 58 por ciento desde el año 2000, según el "Informe sobre el Desarrollo de la Salud de Mujeres y Niños", publicado hoy por el diario "China Daily".

El informe, elaborado por primera vez por el ministerio de Salud, señala que el 36 por ciento de los menores fallece en el hogar y sin apenas asistencia médica, principalmente por nacimientos prematuros, enfermedades cardíacas congénitas y asfixia por accidentes.

"China aún afronta grandes desafíos para reducir la alta mortalidad infantil y alcanzar una mejor igualdad sanitaria", dijo el director de maternidad e infancia del Ministerio, Qin Huaijin.

En 2010, el índice de mortandad menores de 5 años fue de 1,64 por ciento, una bajada del 58 por ciento desde el año 2000, señaló Qin, quien lo atribuyó a la mejor política sanitaria del Gobierno.

Según el informe oficial, casi el 12 por ciento de los niños que mueren antes de los 5 años no recibe ningún tipo de tratamiento médico, ya sea por problemas económicos, de transporte o de descuido por parte de sus padres.

La desigualdad en el acceso a la salud queda reflejada también en la relación entre las áreas rurales y las urbanas, que es de casi tres a una.

En 2010, la tasa de decesos de niños menores de 5 años en la ciudad fue de 7,3 de cada 1.000, mientras que en el campo fue de 20,1 de cada 1.000.

China se encuentra en quinto lugar entre los países con mayor mortalidad infantil, según Wen Chunmei, representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el país asiático.

Robert Scherpbier, un experto en niñez y adolescencia de la UNICEF, destacó que Pekín debe prestar especial atención a los hijos de los trabajadores migrantes, tanto los que se trasladan a la ciudad con sus padres como los que se quedan en los pueblos.