Las autoridades limpian desde el martes las aguas del caudaloso río Ozama de Santo Domingo como medida para prevenir el cólera ante el inminente comienzo de la temporada ciclónica.

Gloria Ceballos, directora de la oficina de meteorología, explicó el martes que, pese a que este año se esperan menos tormentas y ciclones que en 2010, las lluvias serán más intensas que lo normal.

Durante la temporada de ciclones, que comienza el miércoles y concluye a finales de noviembre, se espera la formación de 16 tormentas tropicales, de las cuales nueve podrían convertirse en huracanes; "estamos hablando de una temporada muy activa", señaló.

Cada año, la estación de lluvias provoca inundaciones en las casas de madera y zinc y en los canales cloacales de los hacinados arrabales de las riberas de los ríos Ozama de Isabela, donde se han detectado cientos de casos de cólera en las últimas semanas.

Aunque las autoridades sanitarias aún no cuentan con la confirmación de que el río Ozama esté contaminado con la bacteria del cólera, el afluente es señalado como posible foco de propagación de enfermedades, ya que recibe las descargas cloacales de los barrios marginales.

Nicolás Cabrera, jefe de la Marina, informó que el personal de esa institución, voluntarios y dirigentes comunitarios sacarán de los ríos Ozama e Isabela los desechos sólidos y cloacales e impedirán que los vecinos de la zona los utilicen como basureros para evitar que se conviertan en focos de propagación del cólera.

Al menos 20 barrios ubicados en las riberas de ambos ríos, que separan a la capital de la provincia Santo Domingo, fueron declarados en "alerta máxima" debido a que las autoridades sanitarias detectaron en ellos un brote de cólera.

Sólo en las últimas tres semanas, el ministerio de salud confirmó unos 500 nuevos casos de cólera, de los cuales nueve personas murieron, lo que incrementó a más de 1.250 los pacientes y a 23 decesos registrados desde noviembre.

Ante el aumento de casos, el ministerio de Salud y la Organización Panamericana de la Salud comenzaron a instalar esta semana centros de rehidratación en esos barrios marginales, así como baños públicos.

Los barrios marginales de otras provincias, como Santiago, San Cristóbal y San Juan, también han sido blanco en el último mes de la propagación del cólera.

El gobierno ha prohibido la pesca, el consumo del agua y actividades acuáticas en el río Nigua, 30 kilómetros al oeste de la capital, en donde se confirmó la presencia de la bacteria del cólera.

El ministerio de salud también comenzó el martes la capacitación de 500 militares que verificarán los niveles de cloro del agua que distribuyen en camiones cisterna diversas empresas privadas en barrios donde no existe la red de agua potable.