Al menos nueve personas murieron de cólera en las últimas dos semanas, lo que representa un incremento del 64% en el número de decesos desde que comenzó la epidemia a finales del 2010, informaron el jueves las autoridades de Salud.

Con los nueve fallecimientos ocurridos en la capital y Santiago, 150 kilómetros al norte de Santo Domingo, la cantidad de víctimas mortales se elevó a 23.

Los decesos ocurrieron luego de que las autoridades declararan la semana pasada "alerta máxima" para 20 barrios marginales de Santo Domingo, ubicados en la ribera del río Ozama, donde detectaron un brote activo de la enfermedad.

El ministro de Salud, Bautista Rojas, comentó el jueves que además de las zonas marginales de la capital, hay brotes activos de cólera en las provincias Santo Domingo, Santiago, Elías Piña, San Juan y San Pedro de Macorís.

El presidente del gremio de médicos, Senén Caba, ha insistido en diversas ocasiones esta semana que su organización cuenta con reportes de casos de cólera en 28 de las 32 provincias.

De acuerdo con las estadísticas presentadas por Rojas, el número de casos confirmados de cólera se elevó en las últimas dos semanas a 1.288, luego de que hasta principios de mayo sólo se habían reportados unos 750 pacientes desde que comenzó la epidemia en noviembre.

Rojas recordó, sin embargo, que existe personas que han presentado algunos de los síntomas del cólera, como diarrea y vómito, sin que se les hubiese realizado pruebas de laboratorio que confirmaran la enfermedad.

El país sólo cuenta en la capital con un laboratorio con capacidad para analizar y confirmar la presencia de la bacteria Vibrio cholerae, que provoca el cólera, por lo que sólo las muestras de pacientes graves son enviadas para su análisis.

Rojas anunció la próxima apertura de dos nuevos laboratorios en Santiago y San Juan a fin de agilizar los análisis y confirmar con mayor celeridad la presencia de cólera en los pacientes.

El cólera, que ha provocado más de 4.800 muertes en el vecino Haití desde octubre pasado, se transmite mediante el consumo de alimentos o bebidas contaminadas con heces portadoras de la bacteria Vibrio cholerae.