Estados Unidos se está volviendo una nación de rodillas doloridas, caderas dañadas y hombros rígidos, y no se trata solamente de los ancianos. Las articulaciones de la generación de las posguerra están sufriendo, lo que ha generado un auge en la cirugía para repararlas.

Operaciones como la artroplastia de las rodillas han aumentado al doble en el último decenio y al triple para el sector entre 45 y 64 años, revelan nuevos estudios. Las de cadera van también en esa dirección.

Y hay algo sorprendente: No todo se debe a la obesidad. Irónicamente, tratar de mantenerse en forma y evitar ganar peso está cobrando su saldo a una generación que espera que las articulaciones problemáticas puedan ser reemplazadas como los neumáticos en un coche.

El doctor Nicholas DiNubile, un cirujano que vive en los suburbios de Filadelfia, dice que se trata de una actitud de "repárame como sea, da marcha atrás al tiempo". DiNubile, asesor de varios grupos profesionales atléticos y portavoz de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos, dice que la generación de la posguerra "es la primera en tratar de mantener un estilo de vida activo en sus años avanzados", y está menos dispuesta a usar un bastón o soportar dolores y rigidez en las articulaciones, como lo hicieron sus abuelos.

Una enorme industria les dice que no tienen por qué soportarlo. Anuncios en televisión muestran a personas esquiando con nuevas caderas. Otros elogian la "rodilla atlética", la "rodilla a la medida", la "rodilla femenina", la "rodilla masculina". La legendaria tenista Billie Jean King, de 67 años, está promocionando las rodillas "30 años" de Smith & Nephew que le pusieron el año pasado.

"Yo quería asegurarme de que me ponían rodillas que iban a durar", dijo. "Yo no estoy tratando de ganar Wimbledon. Estoy tratando de poder seguir haciendo ejercicio", jugar un poco de tenis en las canchas de arcilla en el Central Park y caminar a un cine o un restaurante. "Si hubiera sabido lo que sé ahora, lo habría hecho hace 10 años".

Las artroplastias han permitido a millones de personas como King llevar mejores vidas, y los cirujanos están cada vez más confiados a la hora de ofrecerlas a personas más jóvenes.

Pero hay un posible problema: Nadie sabe realmente cómo le va a ir a esos implantes en la generación más activa que los está recibiendo ahora. La mayoría de los estudios fueron realizados en personas ancianas cuyas expectativas eran poder ir a ver al nieto en un partido de fútbol, no jugar ellos mismos.

Incluso los estudios presentados en una conferencia reciente de ortopedia que encontraron que los implantes en las rodillas están durando 20 años aclararon que eso ocurrió en personas ancianas que no ponen demasiada presión en sus articulaciones al correr en maratones, esquiar o jugar al tenis.

Además de los riesgos usuales de cirugías — infecciones, coágulos, problemas con la anestesia — reemplazar articulaciones en personas más jóvenes aumenta las posibilidades de que necesiten futuras operaciones cuando esas articulaciones se gasten, dicen especialistas.