El sorpresivo hecho de la OPEP reconociera que existen enormes diferencias entre sus integrantes le ha perjudicado, y su situación como la corredora del mercado mundial de crudo ha sido puesta en entredicho, quizá para siempre. Empero, los analistas se preguntan si un cartel debilitado es bueno o malo para los consumidores.

La pregunta principal es qué pasará con los precios del crudo a largo plazo a medida que Irán se enfrenta a la Arabia Saudí en un ataque de tiro parabólico a Estados Unidos, aliado de los saudíes y enemigo del régimen teocrático de los ayatolas.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo, que vende más de un tercio del crudo mundial, ha sido considerada en general un mecanismo regulador de los precios, extrayendo más o menos crudo según considere conveniente, por lo que fue acusada por los principales consumidores de amañar los precios.

Empero, la realidad del mercado ofrece un panorama diferente: una OPEP que tiene menos impacto en Estados Unidos y otros consumidores que en décadas anteriores. Incluso antes de la abortada sesión del cartel el miércoles sobre un posible aumento de la producción, sus miembros violaban sistemáticamente sus cuotas, colocando en el mercado otros 1,5 millones de barriles diarios adicionales.

Ello debería haber abaratado los precios. Empero, los precios han seguido oscilando en torno a los 100 dólares por barril durante semanas. Y la noticia de que la OPEP estaba en apuros produjo el miércoles un pequeño repunte, indicio que el mercado está más centrado en la oferta y menos en la posible desaparición del grupo.

"Hubo ocasiones en las que los rumores de la disolución de la OPEP habrían hecho que se desplomara el precio del crudo", dijo una nota de la firma investigadora Monument Securities. "Pero la realidad de la oferta y la demanda global es tal ... que la OPEP ha perdido el control del mercado del crudo".

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George Jahn: http://twitter.com/georgejahn