Juan José Lahuerta

El final del Mundial, con la victoria de Alemania ante Argentina en el último partido disputado en Maracaná, marcó varias despedidas de futbolistas ilustres que, salvo milagro, dijeron adiós a una competición a la que no volverán.

La lista es larga pero descriptiva e incluso amarga, con marchas inesperadas de algunos que esperaban irse a lo grande. Es el caso de los españoles, los primeros en hacer las maletas después de encadenar dos Eurocopas y un Mundial, dijeron adiós por la puerta de atrás con una eliminación prematura tras perder los dos primeros encuentros.

Xavi, el motor de un equipo de leyenda, no brilló como en otros tiempos. Su temporada errática el Barcelona la trasladó también a la selección. El centrocampista azulgrana se fue sin hacer nada por lo que ser recordado en su último campeonato. Con 34 años, 133 partidos y 13 goles, España se queda sin uno de sus mejores jugadores.

A Xavi le podría acompañar Iker Casillas, el capitán que levantó todas las copas. El portero del Real Madrid, con 156 encuentros a sus espaldas y 33 años, completó un campeonato muy malo. Fue la extensión de su campaña en el Real Madrid, donde vio la Liga desde el banquillo y fue titular en la Copa y la Liga de Campeones.

Aunque cumplió en esos dos torneos, en la final de Lisboa ante el Atlético sacó a la luz indicios de un extraño estado de forma en el gol de Diego Godín. En el Mundial, tampoco anduvo fino y se fue sin confirmar su adiós. En Rusia tendrá 37 años. Seguramente el de Brasil fue el último torneo, como el de otros nombres de España: Xabi Alonso Fernando Torres y David Villa, el máximo goleador de la historia del país, dijeron también adiós.

Pero no sólo España dejará de tener a grandes futbolistas en un Mundial. También Italia perderá a dos: Andrea Pirlo y Gianluigi Buffon, dos supervivientes del último título que alzo el cuadro transalpino, el Mundial de 2006 disputado en Alemania. Un par de gigantes del fútbol italiano que se despidieron cabizbajos después de perder ante Uruguay 1-0 el último partido de la fase de grupos.

El tanto de Diego Godín, de nuevo protagonista en esta historia, fue sintomático. Lo hizo con la espalda, una parte del cuerpo escondida en los futbolistas y que expulsó también a escondidas a dos grandes figuras mundiales.

Pirlo, el metrónomo, el jugador que ve el fútbol en tres dimensiones, dijo antes del Mundial que a sus 35 años se retiraría de la selección. Cuando fue eliminado, declaró que podría replantearse esa decisión si el entrenador que sustituya a Cesare Prandelli le llamase. Pero a Rusia no llegará, ya tendrá 39 años. Casi imposible.

Buffon, el gran capitán de Italia, tendrá 40 años y dejará atrás tres Eurocopas y cinco Mundiales. Se le resistirá el sexto, pero apartar una carrera de leyenda. Y, al contrario que Xavi y Casillas, con quienes ambos guardan un paralelismo enorme, sí brillaron en Brasil. Pirlo, contra Inglaterra, y Buffon, ante Uruguay, dieron una exhibición y su marcha no es tan triste como la de los españoles.

Inglaterra de nuevo completó un Mundial horrible y otros dos jugadores no volverán a disputar uno. Frank Lampard y Steven Gerrard dejarán un centro del campo vacío. El primero tiene 36 años, jugó sólo el último duelo contra Costa Rica y su papel ya era residual en la selección. En los tres Mundiales que disputó, su mejor registro fueron los cuartos de final en Alemania 2006.

Gerrard, un mito en el Liverpool, siguió un rumbo similar al de Lampard en Inglaterra. Muchos fracasos, pocas alegrías y 197 minutos en el Mundial de Brasil que no dieron ningún resultado. Dejará un hueco importante en el centro del campo inglés.

El último partido de Maracaná dejó varias despedidas. Unas amargas y otras felices. En Argentina, Javier Mascherano, uno de los mejores en Brasil, dijo después de la derrota que perdió su última oportunidad "de cumplir un sueño". En Rusia, la selección albiceleste echará en falta a uno de sus jugadores más carismáticos.

Tampoco estará en la siguiente cita Pablo Zabaleta, que acabó llorando en la zona mixta porque sabía que había jugado su último partido. El lateral derecho del Manchester City disputó contra Alemania sus últimos minutos en un Mundial y ya lo estaba echando de menos desde el primer instante en el que abandonó el campo.

Entre los germanos, un nombre ilustre que ya es historia se une a la lista. Miroslav Klose, incombustible, ya no tendrá más gasolina en Rusia. Con 36 años, alcanzar con 40 el próximo campeonato sería un milagro. De todas maneras, se fue satisfecho tras marcar su gol número 16 en los Mundiales para convertirse en el máximo anotador de la historia después de superar a Ronaldo Nazario.

Aún tiene opciones de continuar, pero por su edad, podrían haberse despedido también de Alemania. Son Philipp Lahm y Bastian Schweinteiger, que tendrán 34 y 33 años. El tiempo decidirá si pueden pasar otra prueba.

África también se quedará sin dos ilustres. Didier Drogba, de Costa de Marfil y Samuel Eto'o, de Camerún. Dieron sus últimos coletazos en Brasil, con 36 y 33 años, respectivamente. Lo hicieron sin éxito, quedándose fuera en la primera fase. Fue una despedida amarga.

Como la Tim Cahill, de Australia, que con 34, marcó uno de los goles del torneo. Se lo hizo a Holanda, en Porto Alegre. Fue su legado final. O como el portero de Estados Unidos, Tim Howard, que se fue a lo grande con una actuación memorable en octavos de final ante Bélgica. Ya tiene 35 años, y, aunque en el fútbol todo es posible, Rusia con 39 podría no esperar.

En México, Rafa Márquez, uno de los mejores defensas que ha tenido su país, tampoco estará en Rusia. Pocos esperaban su presencia en Brasil, pero lo consiguió pese a sus 35 años. Los 39 serán una losa muy pesada para un jugador que probablemente se habrá retirado dentro de cuatro años.

Y Grecia, que también se despidió de otro ilustre, tampoco se libra de las despedidas. Giorgos Karagounis, el último superviviente de la Eurocopa que ganó el conjunto heleno en Portugal, no volverá a un gran campeonato. Sus 37 años se lo impiden. La edad no pasa en balde. Es el precio de los años. Los Mundiales no los perdonan. EFE