El París Saint-Germain recibe mañana al Chelsea en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, una eliminatoria que enfrenta a dos modelos de club construidos a base de capital extranjero y que pretenden asaltar Europa.

Del choque de trenes, de la fortuna rusa y la catarí, saldrá uno de los semifinalistas, una fase que el entrenador de los londinenses, José Mourinho, no se ha perdido desde 2009 y que los franceses no han jugado jamás.

Pese a ello, Mourinho no deja de repetir que los parisienses son favoritos, aunque no oculta que acudirán al Parque de los Príncipes "sin complejos".

Y eso pese a que enfrente tendrá a un equipo que ha mostrado una enorme solidez, que domina su campeonato con trece puntos de ventaja sobre el Mónaco -otro club bajo capital ruso-, que encadena nueve victorias consecutivas y que solo ha perdido tres encuentros oficiales esta temporada.

Números que dan confianza al conjunto de Laurent Blanc que tiene otra cuenta pendiente, la de situar a su goleador sueco Zlatan Ibrahimovic al frente de la lista de anotadores, un puesto que se disputa con el portugués del Real Madrid Cristiano Ronaldo.

Pese a todo, en París la prudencia es la estrategia elegida y todas las voces que se alzan son para indicar que la eliminatoria está muy abierta.

El año pasado los parisienses, dirigidos por Carlo Ancelotti, cayeron en cuartos contra el Barcelona y, desde entonces se han reforzado para lograr el objetivo de los propietarios cataríes de ganar la Liga de Campeones, que han dotado con una recompensa de un millón de euros para cada jugador.

Ese dato habla de la ambición del PSG, que junto a Ibra cuenta con el uruguayo Edison Cavani, alimentado por un espíritu de revancha fundado en la eliminación de su Nápoles a manos del Chelsea en 2012.

Blanc dispone de todo su plantel excepto el holandés Gregory Van der Wiel, lo que le obligará a alinear en el lateral derecho a Jallet.

En el ataque, junto a Ibra y Cavani, el argentino Ezequiel Lavezzi tiene más opciones de ocupar el once titular que el brasileño Lucas Moura, que comenzará el duelo en el banquillo, al igual que el también argentino Javier Pastore.

Menos sólido llega al partido el conjunto de Mourinho, que acaba de tropezar con el modesto Crystal Palace en la liga inglesa (1-0), si bien se mantienen como uno de los tres máximos favoritos para hacerse con la Premier, junto con el Liverpool y el Manchester City.

A pesar de que el técnico ha sugerido en alguna ocasión esta temporada que su equipo sufre algunas limitaciones en el ataque, el luso se mostró antes del duelo ante el equipo francés confiado en que su plantilla está "al mismo nivel" que el PSG.

"Vamos a jugar este partido sin ninguna clase de temor, complejo, problema o limitación", dijo Morurinho, consciente no obstante de que el club galo "ha juntado en el mismo equipo a algunos de los mejores jugadores del mundo".

De cara al duelo, el técnico del Chelsea está especialmente pendiente de la recuperación del camerunés Samuel Eto'o, que tuvo que retirarse del encuentro en la Premier ante el Arsenal de hace una semana (6-0) por un problema muscular y tampoco estuvo en la derrota ante el Palace el sábado.

Mourinho aspira a meter al Chelsea en unas semifinales de la Liga de Campeones por tercera vez en su carrera.

Ya lo hizo en dos ocasiones durante su primera etapa en Stamford Bridge: cayó, tanto en 2005 como en 2007, ante el Liverpool en esa penúltima ronda.

El luso ha conquistado la 'Champions' en dos ocasiones -en 2004 al frente del Oporto y en 2010 con el Inter de Milán- y se ha marcado como objetivo levantar en su segunda etapa en Londres un título que se la ha resistido hasta ahora al frente del club del magnate ruso Roman Abramóvich.

Alineaciones probables:

París SG: Sirigu; Jallet, Alex, Thiago Silva, Maxwell; Verratti, Thiago Motta, Matuidi; Cavani, Ibrahimovic, Lavezzi.

Chelsea: Cech, Ivanovic, Azpilicueta, Matic, Cahill, Terry, David Luiz, Lampard, Torres, Schürrle, Hazard.

Árbitro: Milorad Mazic (SRB).

Estadio: Parque de los Príncipes de París.