Un barco ruso atracó el jueves en el puerto de La Habana, al día siguiente que el ministro de Defensa de ese país anunció planes para ampliar la presencia militar rusa en todo el mundo.

El Viktor Leonov CCB-175 — un barco de la clase Vishnya, usados generalmente en labores de espionaje — atrajo la mirada de los curiosos al atracar en la terminal de cruceros de la Habana Vieja. Tanto las banderas rusa como cubana flamearon en el aparejo de gallardetes.

Los medios de comunicación oficiales cubanos no mencionaron la llegada del buque.

Los lugareños no dieron mucha importancia a la llegada del barco, ni al anuncio del miércoles de Moscú de que pidió permiso para que su flota de guerra use los puertos de Cuba y otros países latinoamericanos, Asia y otros lugares.

"Creo que todo país tienen derecho a vivir de la forma que desee y a defenderse", dijo Armando Torres, un cocinero de 54 años que pasó junto al barco por la mañana camino de su trabajo. "Somos un país que siempre ha sido oprimido y bloqueado durante tantos años".

Cuba y la Unión Soviética mantuvieron estrechos lazos militares y económicos durante la Guerra Fría, pero esa relación desapareció con la caída del Telón de Acero.

El CCB-175 al parecer va equipado con aparatos electrónicos de espionaje, misiles barco-aire y cañones antiaéreos de 30 milímetros.