Soledad Álvarez

La Cuba de Raúl Castro cosechó un importante espaldarazo con la cumbre latinoamericana de la Celac en una semana con buenas noticias de la UE y su consenso para revisar la relación con una isla comunista embarcada en su reciclaje económico y a la búsqueda de inversión extranjera.

La Habana vive hoy la resaca de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), cita a la que acudió la práctica totalidad de mandatarios del bloque y que sirvió para escenificar la plena inserción de Cuba en la región.

No parece casual que el primer punto de la Declaración de La Habana aprobada por los líderes de la Celac destaque que la integración regional ha de construirse desde la "unidad dentro de la diversidad" y el respeto al derecho de cada país "para escoger su forma de organización política y económica".

Durante la cumbre, el plan de reformas con el que el Gobierno de Raúl Castro ha abierto una especie de transición económica pero sin renunciar a su modelo político concitó el interés y respaldo de varios asistentes al encuentro, empezando por el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon.

Nada más aterrizar en La Habana, Ban se declaró "muy interesado en el proceso de cambio que se está dando en Cuba" y en cómo la ONU puede apoyarlo, tema del que habló con el general Castro y con funcionarios de su Gobierno, aunque también pidió que Cuba ratifique los pactos internacionales sobre derechos humanos.

El desembarco de líderes latinoamericanos en Cuba se produjo además en un momento en el que la isla tiene la mirada puesta en la búsqueda de capitales extranjeros para su primera zona especial de desarrollo, ubicada en el entorno del Puerto del Mariel.

Coincidiendo con la Cumbre, Cuba aprovechó para inaugurar la primera fase del "megapuerto" del Mariel, que aspira a ser una "plataforma logística" de importancia regional con la generosa ayuda de Brasil, que financia la mayor parte de ese proyecto, consolidando una estratégica alianza económica para la isla.

Otro país que durante la cita de la Celac declaró su intención de afianzar los lazos económicos con Cuba y apoyar sus reformas es México, cuyo presidente Enrique Peña Nieto cumplimentó el miércoles una visita de Estado en La Habana tras acabar la cita regional.

México también quiere posicionarse en este momento de "actualización" de la economía cubana y enviará a la isla entre febrero y marzo una misión de alto nivel en la que participarán representantes financieros y empresarios que han expresado su interés en explorar oportunidades de inversión.

Junto al éxito diplomático de la Cumbre de la Celac, Cuba ha recibido también esta semana buenas noticias del otro lado del Atlántico con el consenso de la Unión Europea (UE) para abrir la negociación de un acuerdo bilateral.

Aunque, la UE seguirá aplicando a Cuba la llamada "posición común", la decisión es un paso significativo que, para algunos observadores, confirma la "actualización" de las posiciones del bloque respecto a la isla.

Según el académico cubano-estadounidense Arturo López-Levy, Cuba ha ayudado a que se produzca finalmente ese consenso con medidas como la excarcelación entre 2010 y 2011 de todos los presos políticos de la "Primavera Negra de 2003", su reciente reforma migratoria o el tránsito de su economía "hacia un sistema mixto con un importante componente no estatal".

La propia presidencia cubana de la Celac durante 2013 o el papel de la isla como país garante y sede permanente de los diálogos de paz colombianos son, para el analista, factores que han podido influir también en la decisión de la UE.

Desde 1996, las relaciones entre la UE y Cuba han estado regidas por la llamada "posición común" del bloque hacia la isla, una política que impulsó el Gobierno conservador español encabezado entonces por José María Aznar y que condiciona todo progreso en las relaciones a avances en la democratización y los derechos humanos en el país caribeño, defendiendo el contacto directo con los disidentes.

Cuba rechaza esa política y la considera un escollo para la relación plena con la UE.

Sin embargo, en los últimos años esa "posición común" no ha impedido que muchos de los países del bloque hayan normalizado, a nivel bilateral, sus relaciones con la nación caribeña y suscrito acuerdos de cooperación. EFE

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