Sus nombres no son ni de lejos tan conocidos como los de Peyton Manning o Richard Sherman. Pero así como hay estrellas en este Super Bowl, en el reparto figuran también jugadores como Jermaine Kearse y Paris Lenon.

O como Michael Robinson y Terrance Knighton. O como Malcolm Smith y Manny Ramírez.

Se trata de jugadores llegados a la NFL desde quién sabe dónde, y que ahora están en el umbral de un título.

Quizás nadie aprecia más que ellos la oportunidad de conquistar un anillo de Super Bowl. Algunos son veteranos que se han desempeñado en varias posiciones. Otros son jóvenes seleccionados en las últimas rondas del "draft" — o ignorados totalmente durante ese reclutamiento.

Todos reconocen que tendrán un papel que desempeñar en el partido del domingo, por el cetro de la NFL. Algunos podrían incluso ser protagonistas, como lo fue el corredor Tim Smith en 1987 o el cornerback Larry Brown en 1996.

"Nunca sabes quién será la figura", dijo Knighton, el corpulento tackle defensivo, que viene de una actuación sensacional en la final de la Conferencia Americana.

Knighton sería un emblema de los jugadores que emergen de pronto desde las profundidades hasta la cúspide de la NFL.

"Pasé cuatro años en Jacksonville", recordó Knighton, de 335 libras (151 kilogramos), quien ha lucido imposible de bloquear durante las últimas semanas, con lo que ha asumido un puesto de liderazgo en una defensiva que mejora.

El entrenador John Fox elogia la ética de trabajo mostrada por Knighton, un personaje discreto en la pretemporada, luego de que los Broncos lo contrataron como agente libre, procedente de los Jaguars.

"Esto siempre es mérito de los jugadores", dijo Fox acerca de quién era el responsable por el ascenso de Knighton, de un deportista desconocido a alguien que llama la atención. "Como entrenador, paso mucho tiempo tratando de definir a los jugadores. Básicamente quiero que ellos entiendan que no somos nosotros quienes debemos definirlos, sino que ellos tienen la responsabilidad, con base en su desempeño, sobre cuánto van a ascender y a jugar. Tú consigues o no estas cosas".

También Kearse las ha logrado con Seattle. Jugó en la Universidad de Washington pero no fue reclutado en el "draft" de 2012. Se coló a los Seahawks en ese año, pero su puesto parecía en riesgo antes de la presente campaña, cuando Seattle recibió en un canje a Percy Harvin, a fin de acompañar a los receptores Sidney Rice, Golden Tate y Doug Baldwin.

Kearse se convirtió en una amenaza inminente de touchdown. Su atrapada a un pase de 35 yardas contra San Francisco fue clave para que Seattle se coronara en la Conferencia Nacional.

Algunos dicen que Kearse despegó después de que se sometió a una cirugía láser para mejorar su vista, a finales del año pasado. Pero el entrenador Pete Carroll dice que no puede confirmarlo.

Lo que sí puede certificar es que Kearse ha cobrado una mayor relevancia en esta campaña.

"No sé con certeza qué cambió las cosas, pero parece que sí fue esto", dijo Carroll respecto de la cirugía. "Él tiene grandes condiciones atléticas y coordinación entre el ojo y la mano, pero ha destacado desde que se practicó eso. Diría que al menos tuvo un impacto subjetivo, pero fue bueno de todos modos".

Lenon, linebacker de los Broncos, seguramente vio resquebrajada su confianza en varios momentos de su carrera de 12 años. Estuvo en aquellos Lions de 2008, que tuvieron una foja de 0-16, ocho años después de que no se le seleccionó en el "draft".

Luego de que Carolina lo dio de baja en 2000, Lenon trabajó para la oficina postal y aterrizó en la XFL, una liga efímera.

Ahora va al Super Bowl, como respaldo del linebacker central Wesley Woodyard.

Lenon aprendió mucho de aquella campaña sin un solo triunfo con los Lions. Al aplicar esas lecciones ha logrado mantenerse en la NFL durante otra media década.

"Cuando estás en una situación como aquélla, hay muchos chicos que se dan por vencidos", dijo Lenon. "Eso es difícil para mí, porque no soy ese tipo de persona. Voy a competir hasta el final... Ahora la situación es totalmente distinta".