Atelier Versace fue la firma encargada de inaugurar esta noche la Semana de la Alta Costura de París en la víspera de cuatro jornadas intensas de desfiles, entre los que se encuentra el esperado regreso de la casa Schiaparelli.

Donatella Versace presentó su colección en los fastuosos salones de la Cámara de Comercio e Industria de la región de París, en los aledaños del Arco del Triunfo, en compañía de la cantante estadounidense Lady Gaga, quien, sentada en primera fila, atrajo todas las miradas.

Las creaciones de la firma italiana vieron la luz minutos después de que Saint Laurent clausurara con su espectáculo en los Inválidos la Semana de la Moda Masculina de París.

La casa de la medusa atraviesa actualmente un momento económico difícil, que le ha llevado a vender la mansión de Miami en la que Gianni Versace fue asesinado en 1997, y por lo que está dispuesta a poner hasta un veinte por ciento de la empresa a disposición de un inversor externo.

Esta colección se ha caracterizado por la sorprendente irrupción en la pasarela de París de lo que Versace describe como "capuchas": unos velos de seda que recubren la cabeza, muy similares al "hiyab", si no fuera porque algunos dejan el cuello al descubierto.

Los drapeados fueron otra de las constantes de estos diseños para la próxima primavera-verano, en contraposición con los también presentes bordados geométricos, que estructuraron la silueta.

Las pieles configuraron abrigos de visón cortos y estolas gigantes de zorro en una colección que incorporó hombreras en pico a las americanas, en un homenaje a la estética de Grace Jones.

Los diseños se ajustaron a la cintura, de tal manera que los bordados sobre tul quisieron jugar a ser tatuajes y los vestidos descendieron en corte de sirena.

Los colores estivales brillaron sobre la seda y el satén en naranja, verde ácido, violeta oscuro, sosegados tonos pastel, así como en sofisticados blanco y negro.

El conjunto de falda larga con vuelo, en un tejido plateado semitransparente, con un "top" en tul de seda con pedrería geométrica negra, fue uno de los más elegantes de una noche de modelos esculturales.

La jornada del lunes comenzará con el esperado desfile de la casa Schiaparelli, que regresa a la pasarela, tras décadas de letargo, de la mano de su nuevo director creativo, Marco Zanini, procedente de Rochas.

A lo largo de los próximos cuatro días, el lujo del trabajo artesano se apoderará de París, gracias a las colecciones de los integrantes de este selecto club, como Chanel, Christian Dior o Jean Paul Gaultier, de los miembros corresponsales, como Giorgio Armani Privé, Elie Saab o Valentino, y de los invitados, como Zuhair Murad.

Mercedes Álvarez