José Antonio Torres

El mexicano José Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), fallecido hoy a los 82 años por complicaciones de una cirugía del corazón, humanizó este deporte y un férreo defensor de sus protagonistas durante cuatro décadas.

Las medidas que impulsó desde su elección como presidente del CMB en 1975 en Túnez, acabaron con la fama de brutalidad del pugilismo y lo convirtieron en un auténtico combate deportivo en el cual la vida de los boxeadores siempre fue lo más importante.

Durante las últimas cuatro décadas de su vida, Sulaimán promovió y logró ejecutar medidas como la reducción de 15 a 12 asaltos la duración de las peleas por un título mundial, el cambio del pesaje del mismo día del combate a un día antes para evitar el desgaste de los púgiles.

Sulaimán decretó desde el CMB que los cuadriláteros colocara una cuarta cuerda alrededor para evitar daños por caídas, modificó los guantes para unir el pulgar y reducir lesiones oculares en los combatientes.

Aumentó a 17 las categorías para que los boxeadores no se forzaran a combatir en un peso que no iba de acuerdo con su constitución física y ordenó programas de vigilancia para los entrenamientos encaminados para evitar excesos en las dietas.

Estableció seguros de vida para boxeadores, programas de retiro, servicios médicos abajo y arriba del cuadrilátero, y un programa de desarrollo de este deporte en todo el mundo.

Nacido el 20 de mayo de 1931 en Ciudad Victoria, estado mexicano de Tamaulipas, Sulaimán falleció este día 16 de enero del 2014 en un hospital de Los Ángeles, Estados Unidos, por las complicaciones de la cirugía del corazón a la que se sometió a finales del mes de septiembre.

Hijo de padres libaneses emigrados a México diez años antes de su nacimiento, se licenció en Administración de Empresas en una universidad de Estados Unidos y se destacó como empresario y dirigente deportivo.

Fue beisbolista aficionado y un apasionado del deporte y como dirigente a la par de su trayectoria empresarial, obtuvo en 2010 el registro del Récord Guinness como el dirigente deportivo de mayor permanencia al frente de un cargo deportivo mundial.

Fue comisionado de boxeo de su ciudad natal a los 18 años, ocupó los puestos de vicepresidente y presidente de la Federación Mexicana y vicepresidente y presidente de la Federación Norteamericana.

El 5 de diciembre de 1975 el CMB lo eligió como su presidente y lo dirigió hasta su muerte. A su llegada, la organización tenía 21 países miembros y en la actualidad 166.

Es un reconocido benefactor de boxeadores y entre sus últimas medidas destaca la creación de una pensión económica para púgiles en malas condiciones en todo el mundo que ya está en funciones.

Su primera decisión como dirigente del CMB le dio una presencia mundial al decretar en 1975 un boicoteo del boxeo profesional al régimen del apartheid en Sudáfrica, que fue levantado dos décadas después.

Toda esta política le ha dado prestigio a Sulaimán y al Consejo Mundial por sus grandes campeones entre los que están los históricos Muhammad Ali, Mike Tyson, Sugar Ray Leonard, Oscar de la Hoya, Julio César Chávez, Roberto Durán, Carlos Monzón, Wilfredo Gómez o Manny Pacquiao.

Sulaimán recibió en vida diversos reconocimientos entre ellos el doctorado "honoris causa" de la Universidad de Newport (EEUU), en 1998, y en Letras Humanas de la Universidad Americana del Deporte de San Bernardino (California), en 2008.

Fue elegido miembro de los Salones de la Fama del Boxeo de California, del Deporte Internacional Latinoamericano de Texas, de los Deportistas Afroamericano Étnico de EEUU (2002) de Canastota (Nueva York, 2006) y de la Galería de los Inmortales de Taumalipas.

En noviembre de 2007 fue condecorado por la Academia Nacional mexicana con la "Gran Orden de la Reforma".

El presidente del CMB estaba casado con Marta Saldívar y tenía seis hijos: Héctor, José, Fernando, Lucy, Mauricio y Claudia, además de catorce nietos.

Mauricio Sulaimán, su hijo, ocupa actualmente el cargo de secretario general del CMB, organismo fundado en 1963 en la capital mexicana. EFE

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