Los equipos negociadores técnicos de Irán y el Grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania) solventaron hoy en Ginebra los desacuerdos pendientes para poder implementar el pacto nuclear alcanzado en noviembre de 2013.

El viceministro iraní de Exteriores y jefe negociador en esta ronda, Abás Araqchi, declaró a la cadena de televisión nacional iraní IRIB que las partes "han resuelto los asuntos pendientes" de las anteriores fases.

Según este diplomático, ahora falta que todas las partes acepten lo negociado por los técnicos, tras lo que en los próximos días podría producirse un anuncio oficial sobre la implementación del Plan de Acción nuclear aprobado el pasado 24 de noviembre también en Ginebra.

Araqchi declaró a la agencia nacional iraní IRNA que las conversaciones se han celebrado "con total seriedad y buena voluntad" y que en ellas se han discutido "asuntos técnicos bajo consideraciones políticas".

El viceministro retomó el diálogo ayer con la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos del servicio exterior de la UE, Helga Schmidt, y más tarde se les unió la subsecretaria de Estado de EEUU para Asuntos Políticos, Wendy Sherman.

Sherman abandonó Ginebra para viajar a Moscú y Schmidt y Araqchi prosiguieron esta mañana las conversaciones, que finalizaron sin ninguna declaración oficial.

Las reuniones se producen a puerta cerrada sin que trascienda su contenido.

Según diversos medios, las diferencias fundamentales giraron en torno a detalles del levantamiento parcial de las sanciones contra Irán y sobre la intención de este país de instalar centrifugadoras de uranio más avanzadas que las que usa actualmente.

El histórico pacto firmado en noviembre obliga a la República Islámica a suspender parcialmente su programa nuclear a cambio del levantamiento de algunas sanciones y el compromiso del G5+1 de no imponer nuevas durante un plazo de seis meses.

Si lo acordado hoy en Ginebra se concreta oficialmente, podría anunciarse en breve la fecha de implementación del Plan de Acción, a partir de la cual las partes tendrían medio año para lograr acordar un texto definitivo que ponga fin a una década de crisis nuclear entre Irán y el resto del mundo.

Varias potencias acusan a Teherán de tratar de desarrollar armas atómicas, lo que ha llevado a imponer graves sanciones internacionales a la República Islámica, que rechaza esta acusación y reclama su derecho a desarrollar un programa nuclear con fines pacíficos.