Cuba y Estados Unidos celebraron hoy en La Habana una nueva ronda de su diálogo migratorio, en la que no hubo avances sustanciales y los representantes de la isla reiteraron el reclamo para que Washington derogue la política de "pies secos-pies mojados" y la llamada Ley de Ajuste cubano.

De acuerdo con una nota oficial cubana, las delegaciones de ambos países, enemistados desde hace más de medio siglo, se reunieron en un "ambiente respetuoso" para analizar el cumplimiento de los acuerdos migratorios vigentes, incluidas las medidas para luchar contra la emigración ilegal y el trafico de personas.

Cuba volvió a pedir a Washington que ponga fin a su política de "pies secos-pies mojados" y la Ley de Ajuste vigente desde 1966 que establece que los cubanos que llegan a suelo estadounidense pueden quedarse, mientras que los interceptados en el mar, aunque sea a pocos metros de la orilla, son devueltos a la isla.

Cuba sostiene que la emigración ilegal no se podrá erradicar ni se podrá lograr un flujo migratorio seguro y ordenado entre la isla y EE.UU. mientras no se ponga fin a esas políticas, según la nota oficial de La Habana, que prácticamente es un calco de la que emitió en julio de 2013 cuando se celebró la anterior ronda del diálogo.

En la reunión de este jueves, Cuba proporcionó a EE.UU. "información actualizada" sobre sus nuevas leyes migratorias, en relación a la reforma vigente desde enero de 2013 que suprimió históricas restricciones que limitaban las salidas de los cubanos al exterior.

También informó de los acuerdos migratorios que ha suscrito con otros países de la región y reiteró su disposición a continuar con EE.UU. "los intercambios sobre temas de interés mutuo por su importancia para los dos países".

A falta de conocer la versión estadounidense sobre la reunión, esta nueva ronda de diálogo migratorio se saldó sin aparentes signos de acercamiento o avances en la complicada relación entre ambos países.

Al igual que en la reunión de julio de 2013, la delegación cubana que participó en el diálogo migratorio estuvo encabezada por la directora de EE.UU. del Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla, Josefina Vidal, mientras al frente de los funcionarios estadounidenses estuvo el secretario asistente adjunto del Departamento de Estado, Edward Alex Lee.

Para mañana viernes está previsto que esos representantes del Departamento de Estado ofrezcan una conferencia de prensa en La Habana sobre este diálogo migratorio, considerado uno de los intercambios políticos más importantes entre dos países que no tienen relaciones diplomáticas desde 1962.

La base del diálogo migratorio bilateral radica en los acuerdos de 1994 y 1995, por los que EE.UU. y Cuba se comprometieron a mantener una inmigración "segura, legal y ordenada" y a revisar regularmente la implementación de esos pactos.

Se calcula que de los dos millones de cubanos que viven en el extranjero, 1,5 millones reside en territorio estadounidense.

En 2013, Estados Unidos fue el principal destino de los cubanos que salieron al exterior, recibiendo al 27,4 % de los más de 226.800 viajeros reportados oficialmente en la isla.

Cuba y Estados Unidos mantienen prácticamente intacto su histórico contencioso y continúa vigente el embargo económico y comercial de la potencia norteamericana hacia la isla, si bien durante el mandato de Barack Obama se han producido tímidas señales como la flexibilización de las restricciones de viajes y remesas a la isla.

Otros gestos que en los últimos meses suscitaron expectativas sobre un eventual acercamiento fueron las palabras de Obama en un histórico encuentro con disidentes cubanos en Miami a primeros del pasado noviembre cuando afirmó que ha empezado a ver "cambios" en la isla.

Todo tipo de especulaciones generó también el inédito apretón de manos entre Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, en Johannesburgo (Sudáfrica) durante el funeral de Nelson Mandela, si bien ambos gobiernos le restaron importancia y lo consideraron una normal muestra de civilidad.

Entre los principales escollos que actualmente condicionan la relación bilateral figuran los casos de Alan Gross, el ciudadano estadounidense condenado a 15 años de cárcel en la isla por "actividades subversivas", y el de los cuatro agentes cubanos que cumplen condena en EE.UU. por espionaje.