Alfonso Fernández

Washington, 23 dic (EFEUSA).- La Reserva Federal de EE. UU. (Fed) cumple hoy su centenario con renovados ataques por parte del sector ultraliberal del partido republicano que exige la retirada de su mandato dual (fomento del empleo y control de precios) e, incluso, la vuelta al patrón oro.

Cuando el actual presidente de la Fed, Ben Bernanke, se dispone a abandonar el cargo y dejar un legado, ampliamente aplaudido, de tipos de interés excepcionalmente bajos y una multimillonaria inyección de liquidez, los republicanos han vuelto a la carga.

A la cabeza se sitúa el veterano excongresista por Texas y que compitió por la candidatura republicana a la presidencia en 2012, Ron Paul.

Con motivo de los cien años de vida del banco central estadounidense, Paul publicó recientemente un artículo de prensa titulado "Acabemos con la Fed".

"Ostensiblemente formada con el objetivo de prevenir crisis financieras como el pánico de 1907, la Fed se ha vuelto cada vez más poderosa a lo largo de los años. Más que prevenir crisis financieras, la Fed ha causado constantemente nuevas crisis", denuncia Paul, que aboga en todos los órdenes por una radical reducción del tamaño del gobierno federal.

Durante su campaña por la candidatura republicana, Paul mantuvo a la Fed en el centro de sus ataques por considerar que su agresivo plan de estímulo monetario está dañando el poder adquisitivo de los estadounidenses y merma el valor del dólar.

"Ahora estamos cosechando los efectos nocivos de un siglo de política monetaria expansiva, con nuestra economía enredada en la mediocridad y excesivamente dependiente del flujo de dinero fácil del banco central", argumenta Paul, de 78 años y que fue congresista durante más de dos décadas.

Este político insta, asimismo, a un regreso al patrón oro como modo de estabilizar las finanzas del país.

No obstante, entre los economistas a ambos lados del espectro político hay un consenso en el rechazo al patrón oro.

Los resultados de una reciente encuesta entre destacados académicos, entre ellos expertos que trabajaron en Administraciones republicanas, llevada a cabo por la Universidad de Chicago, cuestionan los beneficios del regreso al patrón oro, que ligaría el valor del dólar al precio del codiciado mineral.

El argumento para la vuelta al patrón oro es controlar las presiones inflacionarias que provocan las políticas monetarias expansivas, pero economistas como Maurice Obstfeld, de la Universidad de Berkeley, han subrayado que el oro contribuye en realidad a la inestabilidad financiera, como muestra su volátil comportamiento reciente.

Quizá por ello, parte de esta ala ultraliberal del partido republicano, prefiere concentrarse en reclamar un límite al doble mandato de la Fed, que fue instaurado en 1977 y en el que se incluyó como tarea del banco central estadounidense el fomentar el pleno empleo además de la tradicional tarea de velar por la estabilidad de precios.

A comienzos de año, dos senadores republicanos, Bob Corker de Tennessee y David Vitter de Luisiana, introdujeron un propuesta de ley en el Senado para revertir este mandato dual y suprimir el objetivo del pleno empleo.

Ambos senadores instaron al Congreso a encargar a la Fed que se enfoque de manera "clara y explícita" en mantener una baja inflación, ya que serviría mejor a EE. UU. que "el amplio y bipolar mandato que tiene hoy".

"El actual doble mandato difumina la línea entre política fiscal y monetaria", criticaron Corker y Vitter.

Desde el Cato Institute, un centro de estudios conservador de Washington, se subrayan explícitamente los riesgos del prolongado estímulo monetario como caldo de cultivo perfecto para generar inflación.

"La Fed es cómplice de una política fiscal y regulatoria dañina porque esta expansión monetaria promete crecimiento económico sin las reformas microeconómicas que realmente importan", indicó William Poole, investigador del Cato Institute y expresidente de la Reserva Federal de San Luis.

Sin embargo, Ben Bernanke, el actual presidente de la Fed y arquitecto del multimillonario programa de estímulo, ha hecho ver que, pese a la inyección de dinero, el indicador de inflación aún es demasiado bajo, un 1,2 % interanual en noviembre, y reitera que el compromiso del banco central de impulsar la economía seguirá mientras los precios crezcan por debajo de la referencia del 2 %.

La llegada de Janet Yellen, actual vicepresidenta de la Fed y que se espera sustituya a Bernanke en enero, anuncia la continuidad en la política expansiva del banco central.

Yellen destacó en su audiencia de nominación ante el Senado que el empleo será una de sus prioridades, a pesar de todos los críticos.

Su programa augura, pues, nuevos ataques desde la derecha libertaria cuando la institución inicia su segundo siglo de historia. EFEUSA