La empresa sueca Saab ganó un rezagado contrato por un monto inicial de 4.500 millones de dólares para proveer al menos 36 aviones a Brasil, informó el miércoles el gobierno de la nación sudamericana.

El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, dijo que la elección después de casi 15 años de debate se tomó tras "un cuidadoso estudio y consideración, que tomó en cuenta el desempeño, la transferencia de tecnología y el costo, no solo de adquisición, sino también de mantenimiento".

El ministro sueco del Exterior Carl Bildt escribió en Twitter que la decisión era "un tributo a la tecnología y competitividad suecas".

La decisión de preferir los jets suizos al F-18 Super Hornet, de Boeing, o al Dassault Rafale, de Francia, sorprendió a muchos. El jet galo era preferido por el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, mientras que se decía que la actual mandataria Dilma Rousseff se inclinaba por el Boeing.

Algunos analistas dijeron que Boeing se vio afectado por las revelaciones de hace seis meses de que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos tenían un programa de espionaje masivo que, entre otros, tuvo como blanco a la propia Rousseff.

Brasil pretende reforzar su capacidad de defensa para patrullar sus fronteras terrestres, gran parte de las cuales están cubiertas de selva y por las cuales se trafican armas y drogas. Brasil también busca una mejor protección para los yacimientos petroleros que ha descubierto en años recientes.

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Los periodistas de The Associated Press Jenny Barchfield en Río, Karl Ritter en Estocolmo y Stan Lehman ien Sao Paulo contribuyeron a este despacho.