La propuesta de retorno a la bicameralidad en el Congreso y una eventual inmunidad vitalicia para los expresidentes ha generado división entre los partidos políticos y la opinión pública en Perú debido al descrédito de la clase política actual.

La Comisión de Constitución del Parlamento peruano aprobó esta semana un dictamen que establece el retorno al sistema bicameral de diputados y senadores, mediante una reforma constitucional.

El dictamen plantea reponer una cámara de 60 senadores, que se sumaría a los actuales 130 legisladores, quienes integrarían a su vez la cámara de diputados.

La propuesta aún debe ser aprobada por el pleno en dos legislaturas consecutivas debido a que se trata de una reforma constitucional.

Sin embargo, el dictamen es rechazado por el partido fujimorista Fuerza Popular, dado que fue el expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) quien cerró el Parlamento bicameral en 1992 en un "autogolpe", que intervino además otros poderes del Estado.

Fujimori se amparó en el descrédito que cundía entonces contra el Parlamento para cerrarlo y promover, en la nueva Constitución de 1993, un sistema unicameral que sigue hasta la actualidad, así como la reelección presidencial inmediata, que se eliminó en el 2000 tras su renuncia en medio de un escándalo de corrupción.

La comisión de Constitución también planteó que los expresidentes de "gobiernos democráticos" sean senadores vitalicios con inmunidad parlamentaria de por vida.

Uno de los directos implicados en el eventual beneficio, el expresidente Alan García (1985-1990 y 2006-2011) respondió, a través de Twitter, que la propuesta de senaduría vitalicia para los expresidentes es "inútil, antihistórico e impopular".

"Conmigo no cuenten", se apuró en comentar García, que es investigado actualmente por el Congreso por presuntos actos de corrupción durante su segundo gobierno.

Sobre la propuesta de senaduría vitalicia, la lideresa del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, dijo que el oficialismo está buscando un "blindaje" para los expresidentes García y Alejandro Toledo (2001-2006) y para Ollanta Humala, cuando deje el Ejecutivo en 2016.

"Claro, a Alberto Fujimori no lo cuentan, pero ellos sí", apuntó.

Los casos de presunta corrupción y la escasa representatividad que tienen los legisladores ante la población inciden en el descrédito del Congreso y, por lo tanto, la propuesta de regresar a las dos cámaras ha generado muchas críticas.

La encuestadora CPI reveló en septiembre pasado que la desaprobación al Congreso peruano subió a 85,5 % en ese mes y que sólo 7,4 % lo aprobaba.

El presidente del Congreso, el oficialista Freddy Otárola, comentó el viernes que el restablecimiento de la bicameralidad requiere de un debate amplio, pero rechazó la figura de los senadores vitalicios porque "no son buenos y no son por elección popular".

Otárola salió al paso de las críticas sobre el gasto que implicaría la elección de una cámara de senadores y sugirió que se podría dividir la actual composición del Parlamento para tener 90 diputados y 40 senadores.

El titular del Legislativo indicó que aún no se ha puesto en agenda el debate de este dictamen, pero el oficialismo cuenta con el apoyo de varias bancadas en el Parlamento para aprobarlo.

El congresista del Partido Popular Cristiano-Alianza por el Progreso, Juan Carlos Eguren, opinó que las democracias más avanzadas del mundo tienen un Congreso bicameral y expresó su esperanza en que el dictamen se apruebe antes del 2016, cuando se celebran las próximas elecciones generales.

En tanto, otros sectores del Parlamento, como las bancadas de Concertación Parlamentaria y Solidaridad Nacional, adelantaron que analizarán la propuesta en forma interna, antes de decidir si dan el sí definitivo.

Mónica Martínez