Miami, 29 nov (EFEUSA).- Un estadio de fútbol permanente con vistas al océano, rodeado de grandes cruceros de lujo y ubicado frente al Downtown, el corazón de la ciudad, en el extremo suroeste del Puerto de Miami.

Ese es el proyecto que acaricia David Beckham para construir la sede del que será el nuevo equipo de fútbol que la ex estrella del Real Madrid y del Manchester United planea patrocinar en la MLS (Major League Soccer), la máxima categoría del fútbol en los Estados Unidos y Canadá.

Fuentes municipales han confirmado a la Agencia EFE que representantes del grupo de inversores encabezado por Beckham ratificaron hace apenas unas semanas a las autoridades del Condado de Miami-Dade su interés por levantar en Dodge Island un estadio permanente con capacidad para veinticinco mil espectadores, que albergaría los partidos del equipo con el que Beckham y sus socios aspiran a hacer del fútbol el deporte de moda en Miami.

La construcción del estadio se llevaría a cabo en las 25 hectáreas de la zona suroeste del Puerto, en las que inicialmente estaba previsto edificar un vasto complejo de oficinas, un hotel de lujo y un muelle para embarcaciones de gran envergadura.

Las mismas fuentes municipales aseguran, no obstante, que el anuncio del proyecto no se hará público hasta que la MLS conceda oficialmente a David Beckham la franquicia del que sería el equipo número 21 de la liga de fútbol de EE.UU. y Canadá.

La MLS otorgó recientemente el beneplácito a la creación del Orlando City SC, vecino y potencial rival del futuro club de Beckham, y quiere que en 2020 el número de equipos de la liga norteamericana aumente a 24.

El contrato que Beckham firmó en 2007 con el LA Galaxy de California le otorgaba la opción de adquirir una franquicia de la MLS a precio 'de ganga': 25 millones de dólares. En el verano de 2013, tras su retirada, el astro del fútbol británico mantuvo un primer encuentro con el alcalde del Condado de Miami-Dade, Carlos Giménez, a quien ya entonces planteó la posibilidad de llevar a cabo el proyecto en las mencionadas 25 hectáreas de propiedad municipal. Ahora, lo que hace unos meses parecía un bulo más de los muchos que rodean a los Beckham, está más próximo a convertirse en realidad.

El impulso que un equipo auspiciado por David Beckham puede dar al que aún sigue siendo un deporte minoritario en EE.UU. convenció desde el primer momento al multimillonario de origen boliviano Marcelo Claure, dueño de la compañía de distribución de equipos inalámbricos Brightstar, establecido desde hace años en Miami y socio destacado de Beckham en esta aventura empresarial.

Además, el "niño de oro" del fútbol británico cuenta con la inestimable colaboración de LeBron James, la estrella de los Miami Heat, que ya tiene una pequeña participación accionarial en el Liverpool F.C. y que, en más de una ocasión, se ha declarado aficionado al fútbol europeo debido a la poderosa influencia de sus hijos, de nueve y seis años de edad.

Al grupo de inversionistas se suma el manager de David y Victoria Beckham, el también multimillonario productor artístico y televisivo Simon Fuller, creador de 'American Idol'. Y quizá también el magnate mexicano Carlos Slim. Las especulaciones en torno a la posible participación de Slim en la importante operación financiera que supone la creación de un equipo de fútbol de primera categoría surgieron a raíz de la cena que el magnate compartió hace unos días en Miami con LeBron James, después de que la estrella de la NBA publicase una foto de la velada en su cuenta personal de Instagram.

El músculo financiero de los inversionistas es una de las claves del éxito o el fracaso del futuro equipo de Beckham, que ya ha expresado públicamente su deseo de fichar como entrenador al mítico Sir Alex Ferguson. Al precio de la franquicia (los anteriormente mencionados 25 millones de dólares), hay que sumar los costes de la construcción del estadio, "en ningún caso inferiores a 70 millones" según fuentes próximas al proyecto.

A ello habría que añadir las cantidades destinadas a futuros fichajes de jugadores y técnicos, una cuestión que se considera determinante no sólo para levantar pasiones en la amplia comunidad hispana de Miami, sino también para conseguir avivar la afición al fútbol entre los norteamericanos. EFE