Una Escocia independiente conservaría la libra esterlina como moneda, permanecería en la Unión Europea e ingresaría a la OTAN, dijo el martes el gobierno escocés.

En el primer esbozo detallado del futuro político de Escocia como país independiente, el gobierno del primer ministro Alex Salmond explicó cómo prosperaría el país en caso de separarse de Gran Bretaña. El 18 de septiembre de 2014 se someterá a referendo la cuestión de si los escoceses quieren un país independiente.

El documento dice que la independencia dará lugar a una Escocia más democrática y a la vez más próspera.

Aunque forma parte de Gran Bretaña, desde 1999 Escocia tiene su propio Parlamento y leyes. El gobernante Partido Nacional Escocés apoya la independencia, a la que se oponen tanto el Partido Laborista como el Conservador. En caso de triunfar el "sí" en el referendo, se declararía la independencia el 24 de marzo de 2016.

"Esta es la hoja de ruta más detallada para un país independiente publicada hasta el momento, no sólo para Escocia sino también para cualquier nación que contempla su independencia", dijo Salmond al presentar el documento de 670 páginas en los que expone las condiciones de la separación.

En materia de política exterior, Salmond dijo que las negociaciones con la Comisión Europea para ingresar a la UE están siendo bloqueadas por el gobierno británico en Londres, y agregó: "Creo que la UE acogerá con agrado el ingreso de Escocia".

Gran Bretaña tiene sus bases militares nucleares en Escocia, pero las retiraría durante el primer período parlamentario de la nación independiente, dice el informe.

Salmond dijo que el país también recibiría una buena acogida en la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

"Nuestra seguridad de ser aceptados como miembros de la OTAN reside en que 25 de los 28 miembros no son potencias nucleares y 20 miembros no tienen armas nucleares en su territorio, de manera que no pedimos disposiciones especiales para Escocia", precisó.

Las batallas políticas de cara al referendo podrían reducirse a asuntos de economía familiar.

El primer ministro británico David Cameron se opone enérgicamente a la independencia. El gobierno británico sostiene que los residentes en Escocia pagarían 1.000 libras (1.600 dólares) anuales adicionales en impuestos, en tanto que Salmond aseguró que los escoceses pagarían menos impuestos que en la actualidad.

Alistair Darling, ex secretario del Tesoro británico y dirigente de la campaña "Mejor Juntos", a favor de que Escocia permanezca en Gran Bretaña, calificó al documento de "obra de ficción".

Los partidarios de la independencia, dijo, "evadieron la oportunidad" de responder a preguntas cruciales sobre el futuro de Escocia.

"Lo hemos esperado durante meses y no nos ha dado respuestas creíbles a preguntas fundamentales", dijo. "¿Cuál sería nuestra moneda? ¿Quién fijará nuestras tasas hipotecarias? ¿Cuánto aumentarían los impuestos? ¿Cómo pagaremos pensiones y prestaciones en el futuro?"

Salmond convocó al referendo después que su partido obtuvo en 2011 una mayoría de una banca en el Parlamento, la asamblea en Edimburgo que legisla en materia de salud, educación y derecho.

Las encuestas coinciden desde hace tres años en que entre el 25 y el 30% de la población apoya la independencia, mientras que el 45 al 50% favorece la permanencia en Gran Bretaña. Pero hay una proporción importante de indecisos.