El ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi afronta una complicada semana, en la que puede quedar fuera del Senado de Italia si el pleno vota este miércoles a favor de la retirada de su escaño por la condena en firme a 4 años de prisión por fraude fiscal que pesa sobre él.

El político y empresario volverá a ser protagonista ese día de la sesión de la Cámara Alta, tras acaparar toda la atención el pasado 2 de octubre, cuando sorprendió al apoyar al Ejecutivo al que solo días antes había decidido retirar su confianza, abriendo una crisis que llevó a la confirmación de la división interna en su partido.

Precisamente esa división, que el pasado día 16 se materializó en la escisión de su partido, hace que Berlusconi afronte el voto del miércoles como un líder político debilitado, pues ahora ve cómo 30 de los senadores que antes estaban bajo su disciplina cuentan con grupo propio.

Este nuevo grupo, llamado Nuevo Centroderecha, surge de la escisión del Pueblo de la Libertad, el gran partido de centroderecha que lideraba Berlusconi desde 2009 tras la fusión de Forza Italia con Alianza Nacional y que, desde entonces, ha ido perdiendo apoyos, primero con la salida de Gianfranco Fini y los suyos, y posteriormente con la creación de la formación Hermanos de Italia.

Bajo el liderazgo político del viceprimer ministro, Angelino Alfano, otrora considerado su delfín, Berlusconi confía, sin embargo, en que los senadores del Nuevo Centroderecha confirmen su intención de apoyarle y votar "no" a la retirada de su escaño.

Alfano ha dejado claro que una cuestión era apoyar a Berlusconi en este trance parlamentario y, otra diferente, seguir sosteniendo al Gobierno del que forma parte, la principal diferencia que ha llevado a que el viceprimer ministro no acompañe a "il Cavaliere" en el relanzamiento de Forza Italia, en el que se ha impuesto la corriente más radical.

El resultado de la votación del miércoles, que finalmente no se realizará por voto secreto, será previsiblemente a favor de la retirada del escaño de Berlusconi, quien cuenta ahora con solo 66 senadores en Forza Italia frente a un pleno de 321 miembros electos, más 6 vitalicios.

A partir de hoy comienza, por tanto, el final de la cuenta atrás que supondrá para Berlusconi, que ha estado al frente del Gobierno durante más de la mitad de la última década, ser apartado de la vida parlamentaria a sus 77 años, con el mal trago que supone ver cómo se le retira el escaño con la crisis de su partido aún reciente.

A ello se suma que sus principales socios de Gobierno, el Partido Demócrata (PD) del primer ministro socialdemócrata, Enrico Letta, también apoyan su salida de la Cámara Alta, que, de confirmarse, llegará por la aplicación de la llamada "ley Severino" del Gobierno de Mario Monti, que impone que se expulse un parlamentario condenado a más de dos años de cárcel.

La cita del miércoles con el pleno del Senado es, sin duda, el peor trance al que tiene que hacer frente Berlusconi esta semana, pero no más fácil será afrontar el día después, acostumbrado "il Cavaliere" a participar sin descanso en la vida parlamentaria.

El voto del Senado llega además cuando está muy reciente la publicación de las motivaciones de la condena a Berlusconi a 7 años de cárcel e inhabilitación de por vida por abuso de poder e incitación a la prostitución en primera instancia en el caso Ruby.

En esas motivaciones, publicadas el pasado jueves por las juezas encargadas del caso, se justificaba la condena por quedar constatado que el magnate audiovisual mantuvo relaciones sexuales con la joven marroquí Karima El Marough, conocida como Ruby, a cambio de dinero, y que sabía que ella era menor de edad.

Forza Italia no se rinde y asegura que seguirá dando la batalla sobre la cuestión del miércoles, tras intentar el pasado viernes sin éxito que la votación se aplazara por ir muy ajustados con los plazos de la aprobación de los presupuestos generales del Estado, y por no quedar cerrada aún la reclamación sobre el proceso en la comisión que llevó al pleno la posible retirada del escaño.

Berlusconi fue condenado por el Tribunal Supremo italiano el pasado 1 de agosto por fraude fiscal en el caso Mediaset a 4 años de prisión (que se quedan reducidos a 1 en base a una ley de indultos de 2006) y a una pena de inhabilitación que una Corte de Milán redujo de 5 a 2 años el pasado día 19, cuestión esta última pendiente de un recurso de casación.