Antonio Martín Guirado.

Los Ángeles, 23 nov (EFEUSA).- En "Out of the Furnace", Christian Bale apunta con su rifle a un ciervo pero su conciencia le impide apretar el gatillo. Es un momento prácticamente calcado al de "The Deer Hunter" (1978), pero el actor admite a Efe que no fue consciente de ello durante el rodaje porque se define como "un absoluto incompetente en cuanto a conocimientos sobre cine".

Así de franco es el galés, recién llegado a Los Ángeles procedente de Almería (España), donde rueda "Exodus" a las órdenes de Ridley Scott, para hablar sobre "Out of the Furnace", de estreno en Estados Unidos el 6 de diciembre y título que podría depararle al intérprete de 39 años una nueva candidatura al Óscar.

Y quién sabe si podría hacer doblete por su trabajo en "American Hustle", confirmando su estatus como uno de los mejores intérpretes de la actualidad.

"Los premios claro que tienen importancia para mí, pero relativa, porque al final son opiniones", confesó a Efe mientras se atusaba su pelo alborotado y devoraba una caja de chocolatinas "snickers" que compartía con su interlocutor.

"Estoy totalmente en desacuerdo con darle a un actor un premio que dice que es el mejor. Esto no es una carrera de coches en la que uno llega el primero porque es más rápido. Pero claro que me siento orgulloso de que la gente piense que soy un gran actor. Soy humano y me hace feliz si hay quien disfruta con lo que hago", sostuvo.

Bale no puede evitar una sonrisa cuando piensa en cómo han cambiado las cosas, ahora que muchos en Hollywood se pelean por contar con él cuando no hace tanto tenía dificultades para liderar el reparto de una película.

"Para mí es fácil seguir siendo la misma persona porque tan sólo necesito recordar cómo fueron mis inicios. Te sorprendería saber la de veces que los productores dijeron que no, aunque los directores me quisieran. Lo que vivo ahora es maravilloso y quiero aprovecharlo para hacer las películas que siempre soñé hacer", manifestó.

Una de ellas es "Out of the Furnace". Dirigida por Scott Cooper ("Crazy Heart"), la cinta es un viaje a las tinieblas de la clase media estadounidense, donde dos hermanos -un operario siderúrgico (Bale) y un excombatiente en Irak (Casey Affleck)- luchan a su manera por salir adelante en la deprimida localidad de Braddock (Pennsylvania).

Sin embargo, la desaparición del hermano pequeño obliga a su familia a embarcarse en una peligrosa búsqueda de respuestas.

Se trata de un guión que enviaron a Bale a mediados de 2011 y al que tuvo que renunciar por estar ocupado dando vida a Batman. Cooper le dijo que quería hacerla con él, así que decidió esperar, aunque el actor pensaba que para el momento en que estuviera disponible, el papel ya habría sido asignado a otra persona.

"Pasó el tiempo y pregunté a quién habían escogido. Para mi sorpresa me dijeron que a nadie, que realmente me querían de verdad. No hay muchos directores que hagan eso, así que llamé a Scott y le dije que tenía un mes libre -declaró-. Rodamos mis escenas en 27 días".

Entre ellas la del ciervo, que ha provocado comparaciones con "The Deer Hunter", no sólo por ese momento, sino por el cálido retrato de las relaciones humanas, las dificultades de retomar una vida normal tras un pasado de violencia y el retrato del estrés postraumático tras intervenir en un conflicto bélico.

"Estoy seguro de que mucha gente hará esa asociación, pero yo no tenía ni idea cuando la rodamos. No soy un gran cinéfilo. Vi la película hace muchos años, pero sólo me centré en este proyecto y tenía claro lo que quería hacer; nunca me apoyo en cosas de otras cintas ni arrojo comparaciones", apuntó.

El ganador del Óscar por "The Fighter" reconoció que tuvo una gran sintonía con Cooper y que estaría encantado de repetir con él, al igual que hizo en el pasado con Christopher Nolan o ahora con David O. Russell, realizador de "American Hustle", donde encarna a un artista del fraude financiero que pasa a colaborar con el FBI.

"La he visto casi entera ya. Sólo puedo decir que es genial", comentó Bale, que lidera un reparto donde aparecen también Bradley Cooper, Amy Adams, Jeremy Renner y Jennifer Lawrence.

El actor regresó a España el lunes para ponerse de nuevo en manos de Ridley Scott, otro director de altura con quien ha trabajado después de haberlo hecho con nombres como Steven Spielberg o Terrence Malick, algo que incita a preguntar si se le habrá pegado el gusanillo de ponerse tras las cámaras.

"He pensado en ello. Y tengo claro que sería el jodido peor director de la historia", afirmó con su rotunda sinceridad. EFEUSA