El papa Francisco está totalmente dedicado al combate contra el antisemitismo y la conciliación entre las religiones, y enfrenta con serenidad las críticas de quienes se oponen a sus reformas, declaró el rabino argentino Abraham Skorka, quien mantiene una antigua amistad con el pontífice.

"El ha recibido críticas muy duras de personas a quienes no les agrada ver un papa sin zapatos rojos, un papa que habla de una manera simple y directa, un papa que le transmite a la gente que él está cerca de ellos, que de alguna manera los abraza con bromas y palabras simples, expresiones simples", dijo Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano en Buenos Aires, en una entrevista reciente en Nueva York.

Añadió que "esas críticas que él está recibiendo no son nada nuevo para él. El ya ha tenido estas presiones, y otro tipo de presiones, cuando era arzobispo de Buenos Aires, así que él sabe cómo manejar estas presiones. Es un hombre fuerte y seguirá adelante".

Skorka se encuentra en una posición poco común: es un amigo cercano del hombre que es hoy papa. Cuando Francisco era el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires, escribió junto con Skorka un libro de diálogo católico-judío, "Sobre el cielo y la tierra", y compartían un programa de televisión llamado "La Biblia: Un diálogo vigente".

Bergoglio tenía una foto de ellos sobre su escritorio. En la sinagoga de Skorka, el rabino exhibía un saludo que el cardenal le escribió a la congregación al visitarla con motivo del Año Nuevo judío, Rosh Hashaná.

"Existe un enorme respeto mutuo", dijo Skorka. "Su compromiso con el pueblo judío es inquebrantable".

Ambos líderes religiosos han exhibido interés en acercarse a otras fes.

Bergoglio, de 76 años, se crió rodeado de amigos judíos. En el siglo XX, muchos judíos huyeron a Argentina, escapando de las persecuciones en Rusia, Alemania y los países árabes. Skorka dijo que Bergoglio siempre fue enfático en sus denuncias contra el antisemitismo, calificándolo de anticristiano. Uno de los eventos más importantes para el cardenal era la conmemoración anual que se celebraba en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, en el aniversario de la llamada "Kristallnacht", en que los líderes proclamaban su compromiso con la reconciliación religiosa.

Skorka afirmó que el papa se siente tan a gusto con la cultura judía que cuando Skorka visitó al pontífice en el Vaticano en tiempos recientes, tuvieron una cena en un hotel, y el papa lo invitó a pronunciar la bendición judía para el Shabat.

El papa incluso se aseguró que el rabino tuviera la comida kasher (elaborada bajo las estrictas normas dietéticas del judaísmo) y bromeó al respecto, diciendo que él se había convertido en el "mashguiaj" personal del rabino, es decir, el supervisor en un restaurante que se asegura que la comida se rige bajo las leyes judaicas.

De niño, Skorka hablaba con su padre sobre las persecuciones a lo largo de los siglos contra los judíos, incluyendo persecuciones iniciadas por la Iglesia católica, pero también enfatizaban los lazos entre el judaísmo y la cristiandad. "'Tienes que estar consciente que el mismo Jesús era judío''', le dijo el padre, según Skorka.

Skorka luego se inspiró en el trabajo de Abraham Joshua Heschel, quien fue uno de los principales pensadores judíos del siglo XX y un pionero en la reconciliación entre judíos y cristianos. Fue quien negoció con cardenales y con el papa Pablo VI sobre "Nostra Aetate", el documento vital del Consejo Vaticano Segundo que rechazó la creencia de que los judíos eran culpables por la muerte de Cristo. Cuando Skorka, hoy de 63 años, comenzó a trabajar como rabino en el movimiento judío conservador, un cura lo invitó a un diálogo cristiano-judío, lo que lo inspiró a fomentar más el acercamiento entre las fes.

Skorka no recuerda exactamente cómo comenzó a dialogar con Bergoglio, pero los dos se conocían de asistir a los eventos religiosos de la capital argentina. Skorka escribía artículos sobre temas interreligiosos para un diario que el cardenal leía. Cuando se encontraban en persona, bromeaban sobre sus respectivos equipos de fútbol.

Pero más allá de eso, dice Skorka, compartían el sentido del deber de tratar de llegar a aquellas personas que se habían alejado de la fe y que en lugar de ello veneraban los "dioses falsos" de dinero, poder y sexo, especialmente dada la tendencia al laicismo imperante en gran parte de Latinoamérica, y que está afectando tanto a la Iglesia católica como al judaísmo.

"Cuando el papa habla de evangelización, él habla de evangelizar a los cristianos, a los católicos" para que alcancen "un nivel espiritual más elevado" y un mayor compromiso social, dice Skorka. "Esa es la evangelización de la que habla Bergoglio, no la de evangelizar a los judíos, y eso me lo dijo él a mí, en varias oportunidades".

Skorka recuerda que cuando renunció el papa Benedicto XVI le dijo a su esposa, "Jorge Mario será el próximo papa ... y cuando lo ví salir al balcón con su vestimenta blanca... me sentí muy emocionado".

El rabino se preguntó en ese entonces si la amistad perduraría. Pasaron los días y no recibía noticias de su amigo en Roma. Hasta que un día, justo antes de la investidura formal del nuevo papa, repicó el teléfono celular de Skorka. Era el papa.

"Se disculpó conmigo, diciéndome que estaba en Roma y que no le dejaban volver a Buenos Aires", relató Skorka. "Estuve hablando con él hasta que de repente me di cuenta, Dios mío, estoy hablando con el papa. Para mí fue algo increíble".

El nuevo papa le dio al rabino su dirección de correo electrónico personal para que puedan seguir en contacto, y se escriben cada semana o cada 10 días.

Fue así como Skorka llegó a ser huésped en septiembre en la Casa Santa Marta, el hotel que Francisco usa como su residencia porque no quiere estar aislado en el Palacio Apostólico.

Skorka narra que el despacho del pontífice estaba lleno de libros y papeles, en estantes, en mesas, sillas y hasta en el piso. ("No vaya a creer que está todo perfectamente organizado", dice el rabino riendo). Uno de los libros que tenía era un ejemplar autografiado escrito por el teólogo disidente alemán Hans Kung. "Estábamos los dos ahí parados, viendo el libro, tratando de descifrar la dedicación... decía algo como 'Has logrado mucho, pero el mundo espera de tí cosas muy importantes'''.

Diversos dirigentes judíos en todo el mundo, entretanto, están muy complacidos con la amistad entre este rabino y el papa. Juan Pablo II realizó grandes esfuerzos por acercarse al judaísmo y Benedicto también caminó por esa senda. Pero Francisco es el primero que ya era conocido por sus gestos conciliatorios antes de ser elegido papa, dicen muchos líderes judíos.

"Para el papa Francisco, esto es simplemente parte de la vida, él venía regularmente a la sinagoga", comenta el rabino Noam Marans, director de relaciones interreligiosas del Comité Judío Estadounidense. "Es una intimidad basada en la experiencia".

La relación es particularmente valiosa para muchos judíos debido a que se forjó en Argentina. Jeffrey Lesser, historiador de la Universidad de Emory y experto en Sudamérica, dice que Argentina ha sido vista tradicionalmente como "un país particularmente antisemita" aunque los judíos argentinos, que son hoy en día unos 200.000, han prosperado en el país en áreas como educación y política.

Skorka dijo que piensa reunirse con el papa nuevamente en enero, cuando hay programado un encuentro en Roma con líderes judíos argentinos. El rabino espera también acompañar al pontífice cuando viaje a Tierra Santa, algo que podría ocurrir el año entrante.

Skorka dijo que espera poder orar al lado del papa en el Muro de los Lamentos de Jerusalén y en Belén, "para demostrarle al mundo que es posible".