El tribunal milanés que condenó a Silvio Berlusconi por pagarle a una prostituta menor de edad para tener relaciones sexuales en sus célebres fiestas Bunga Bunga dijo el jueves, con lujo de detalles lujuriosos, que no era necesario presentar pruebas de coito para declararlo culpable.

En documentos para fundamentar el veredicto del 24 de junio y la condena de siete años de cárcel, la corte dijo que bastaban pruebas de que los "instintos sexuales" del ex premier recibieron estímulo a cambio de dinero.

Citó declaraciones de que las veladas culminaban con contactos físicos en los que Berlusconi participaba en "frotarse, acariciar senos y partes íntimas".

El tribunal hizo hincapié en que la adolescente marroquí en el centro del escándalo, Karima el-Mahroug, más conocida como Ruby, recibió dinero y joyas a cambio de sus favores sexuales. Aseguró asimismo que Berlusconi sabía que ella era menor de edad.

Berlusconi ha rechazado las acusaciones.