Boca Juniors y River Plate, los dos máximos referentes del fútbol argentino parecen unidos en su destino: cerrar el año sin títulos y con algunas incipientes críticas para los técnicos más ganadores de su historia.

El equipo Xeneize, que conduce Carlos Bianchi, cayó 3-2 ante Arsenal en Sarandí y resignó gran parte de sus posibilidades de lograr un torneo local tras dos años de abstinencia.

Desde aquel Apertura 2011 conquistado bajo la conducción de Julio César Falcioni, Boca Juniors sólo pudo sumar a sus vitrinas la Copa Argentina 2011/12.

Con la vuelta del 'Virrey', en enero de este año para su tercer ciclo en la institución, se habían renovado las ilusiones de volver a conquistar títulos importantes.

Los pergaminos avalaban las esperanzas de los simpatizantes xeneizes, con cuatro títulos locales (Apertura 1998, 2000 y 2003, y Clausura 1999) y cinco internacionales (Copa Libertadores 2000, 2001 y 2003, y Copa Intercontinental 2000 y 20003) con Carlos Bianchi como entrenador.

Sin embargo, el penúltimo lugar en el torneo Final sólo por delante de Unión, la eliminación en cuartos de final de la Copa Libertadores y en octavos de final de la Copa Argentina dejaron un primer semestre para el olvido.

La renovación del plantel y la posibilidad de contratar jugadores le dieron al cuerpo técnico y a los dirigentes una nueva oportunidad en el comienzo de una nueva temporada.

Sin embargo, con muchos lesionados y contratiempos, Boca Juniors se mantuvo, con mucho esfuerzo, en carrera en el torneo Inicial.

"Matemáticamente seguimos con chances. Quedan nueve puntos y vamos a buscar sumarlos todos", fue la frase optimista de Carlos Bianchi tras la derrota de ayer ante Arsenal.

Sin embargo, una victoria hoy de Newell's puede cambiar de manos el liderato, estirar a cinco unidades la diferencia y prácticamente condenar las posibilidades de Boca al título.

En el contrato por tres años firmado entre la institución y el entrenador hay una cláusula de evaluación y potencial desvinculación si Boca no conseguía un título en 2013.

Sin embargo, tanto por parte de la presidencia del club como del entrenador habría un común acuerdo para intentar revertir esta situación el año próximo.

Para 2014 si Boca no logra la conquista del torneo Inicial volverá a tener un semestre sin participación internacional porque se quedará sin disputar la Copa Libertadores.

La radiografía de River Plate es muy parecida y despierta en simpatizantes, dirigentes, cuerpo técnico y plantilla una preocupación similar a la de su 'eterno rival'.

Ramón Ángel Díaz desembarcó hacia fines del año pasado en un dilatado regreso para comenzar su tercera etapa al frente del conjunto 'millonario'.

Tras solucionar sus diferencias con el presidente Daniel Passarella, el 'Pelado' volvió a hacerse cargo de la conducción técnica del club de sus amores con su particular estilo irónico.

Cinco trofeos del ámbito local (Apertura 1996, 1997 y 1999, y Clausura 1997 y 2002) sumado a dos conquistas internacionales (Copa Libertadores 1996 y Supercopa Sudamericana 1997) eran los títulos que había sumado River en su historia bajo la conducción de Ramón.

Con un único descenso en su historia como una herida reciente y sin festejar un título desde el torneo Clausura 2008 a fin de este año completará un lustro sin añadir una corona a su palmarés.

Sin embargo, el primer semestre del año fue revitalizador para River Plate porque fue subcampeón detrás del Newell's del 'Tata' Martino y los simpatizantes 'millonarios' volvieron a creer en su equipo.

Poco importó la eliminación en los dieciseisavos de final de la Copa Argentina en manos de Estudiantes de Buenos Aires, equipo de la tercera categoría del fútbol argentino, porque Ramón Díaz consiguió volver al concierto internacional para disputar en el segundo semestre la Copa Sudamericana.

Tras cuatro años sin participación en torneos continentales, el conjunto 'millonario' llegó hasta cuartos de final en la Copa Sudamericana, donde cayó en manos de Lanús.

El Torneo Inicial no tuvo a River como protagonista y las cuatro victorias, cinco empates y siete derrotas dejaron en jaque la presidencia de Daniel Passarella, que optó por renunciar a una posible postulación para ser reelegido.

Con fuertes críticas a la plantilla y algunas protestas aisladas al cuerpo técnico, River Plate vivió ayer en la derrota ante Olimpo en su estadio un nuevo golpe a su endeble momento deportivo e institucional.

Si bien las elecciones aparecen en el horizonte para el próximo 15 de diciembre, la única esperanza que mantiene River es lograr una clasificación por efecto transitorio a la edición 2014 de la Copa Libertadores.

Es que si Newell's, Vélez o Arsenal se coronan campeón del torneo Inicial liberarán un cupo para el máximo certamen continental que sería ocupado por el equipo 'millonario'.

Preocupaciones, anemia de títulos, técnicos emblemáticos con críticas incipientes, plantillas con grandes jugadores pero desvalorizadas y desanimadas son algunos de los elementos comunes de Boca Juniors y River Plate con un balance que arroja hacia el final de 2013 un saldo negativo.