En el interior del remolque de Juan Pablo Montoya, hay una bandera colombiana, hecha a mano, que le regaló un seguidor hace varias semanas.

En ésta está bordada la frase "Campeón IndyCar 2014".

Ocho años después de que Montoya llegó a NASCAR entre una gran promoción y enormes expectativas, el piloto cerrará calladamente su estadía el domingo en el Autódromo Homestead-Miami con metas insatisfechas y una aparente ruptura en su relación de años con Chip Ganassi, el dueño de la escudería.

Montoya regresa a conducir un monoplaza para Roger Penske la próxima temporada en IndyCar. El colombiano pasó a esa serie después de que Ganassi decidió no contratarlo para el 2014.

El ex ganador de las 500 Millas de Indianápolis 500, campeón del serial CART y triunfador en siete carreras de Fórmula Uno parte con sólo dos triunfos en la Copa Sprint.