Amnistía Internacional (AI) ha pedido al Consejo de Seguridad de la ONU que "no debe ceder a la presión política para posponer" el juicio del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, ante la Corte Penal Internacional (CPI).

El máximo órgano de la ONU se reunirá mañana para estudiar el caso keniano, cuyo aplazamiento AI considera que constituiría "una vergüenza".

"Sería una vergüenza que los miembros del Consejo de Seguridad dieran prioridad a los intereses de líderes políticos sobre los de víctimas de crímenes contra la humanidad", aseguró el subdirector de Ley y Política de AI, Tawanda Hondora, a través de un comunicado.

"Las víctimas de la violencia postelectoral de Kenia ya han esperado demasiado a que se haga justicia", agregó Hondora, en referencia a los violentos sucesos de 2007-8, en los que murieron unas 1.300 personas y cientos de miles resultaron afectadas.

Para Hondora, "retrasar el juicio sienta un peligroso precedente para la justicia internacional, y da pie a que se minen futuros juicios por intereses políticos".

El juicio a Kenyatta ya ha sido pospuesto del 12 de noviembre al 5 de febrero, y el tribunal con sede en La Haya ha declarado que en sus sesiones, al igual que en el del vicepresidente keniano, William Ruto, los acusados podrán estar ausentes en circunstancias excepcionales.

"La CPI -apostilló Hondora- ha estado gestionando los juicios de forma adecuada como prevé el Estatuto de Roma (que regula el funcionamiento del tribunal). No hay motivo para que el Consejo de Seguridad interfiera y politice los juicios".

Según AI, "los líderes africanos mostraron su compromiso con la justicia internacional cuando firmaron el Estatuto de Roma, declarando que nadie, ni siquiera un Jefe de Estado, está exento de responsabilidad criminal".

"El Consejo de Seguridad rechazó una petición previa de Kenia en 2011 e hizo lo mismo el pasado mayo. Esperamos que haga lo mismo ahora, por el interés de las víctimas de crímenes cometidos en KEnia y en todo el mundo", concluyó Hondora.

A principios de este mes, 20.000 damnificados por la violencia postelectoral solicitaron al Consejo de Seguridad de la ONU que rechace las solicitudes de Kenia y la Unión Africana (UA) de aplazamiento del juicio en la CPI.

Aunque el proceso contra Kenyatta y Ruto empezó hace casi tres años, la situación no se caldeó hasta que fueron elegidos para el cargo el pasado mes de marzo.

Según varios gobernantes africanos, la CPI practica "colonialismo judicial", a pesar de que, en casos como la República Democrática del Congo o Uganda, han sido sus propios gobernantes -ahora opuestos a la CPI- quienes solicitaron la intervención del tribunal.

Además, en casos como la región sudanesa de Darfur o Libia, la CPI actuó a instancias del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Tanto Uhuru Kenyatta -hijo del primer presidente de Kenia, Jomo Kenyatta- como Ruto están imputados por la CPI por crímenes contra la humanidad por su presunta participación durante la violencia postelectoral de finales de 2007 y principios de 2008, que ocasionó unos 1.300 muertos y cientos de miles de personas resultaron afectadas.

Desde el inicio de las investigaciones de la CPI de los casos kenianos, varios testigos han desaparecido en circunstancias misteriosas, otros tantos han optado por zanjar su participación en los juicios, y algunos han admitido haber recibido amenazas.

Kenyatta y Ruto fueron elegidos en los comicios del pasado marzo, que se desarrollaron en general de forma pacífica, frente a las elecciones de diciembre de 2007, que desembocaron en una ola de violencia político-tribalista, después del supuesto amaño electoral del ya expresidente Mwai Kibaki.

El caos cesó con la firma de un acuerdo, en febrero de 2008, para formar un Gobierno de unidad en el que Kibaki (de la mayoritaria tribu kikuyu) mantuvo la Presidencia, y Raila Odinga, de la numerosa comunidad lúo, fue designado primer ministro, un cargo creado "ad hoc".

La crisis condujo a una división en el país que todavía está por cerrarse, y por eso Kenyatta -tercer presidente kikuyu que accede al poder de los cuatro que ha tenido Kenia- abogó durante su investidura por trabajar como líder de "todos los kenianos" y buscar "una paz que promueva la unidad" de Kenia.