El tribunal que juzgó la catástrofe medioambiental provocada por el hundimiento del petrolero 'Prestige' en 2002 frente a las costas del noroeste español, absolvió a los tres acusados y eximió al Gobierno de sufragar los daños.

Once años después, la justicia exculpó de los destrozos de la marea negra, la mayor catástrofe medioambiental sufrida en España, al capitán del buque, Apostolos Mangouras, aunque lo condenó a nueve meses de prisión por un delito de desobediencia grave.

También exculpó al jefe de máquinas Nikolaos Argyropoulos, y al exdirector general de la Marina Mercante José Luis López Sors.

La absolución de López Sors conlleva que el Gobierno español queda exento de hacer frente a cualquier responsabilidad penal, al entender que no provocó el desastre sino que trató de solucionarlo y evitar daños materiales y humanos.

La Fiscalía solicitaba una indemnización de 4.328 millones de euros por estos daños.

Es probable que el Estado español tenga que emprender otro proceso judicial para cobrar los daños causados por la catástrofe al no ser condenados los dos marinos máximos responsables del barco, pues ni la aseguradora London P&I Club ni la armadora Mare Shippingson son responsables subsidiarias.

El 19 de noviembre de 2002, tras seis días a la deriva frente a Finisterre (extremo noroccidental de España), el 'Prestige', que operaba bajo bandera de Bahamas, se partió en dos y se hundió provocando un vertido de más 67.000 toneladas de fuel que anegó las costas de Galicia y afectó a más de 1.700 kilómetros de litoral, desde Portugal hasta Francia.

López Sors había sido acusado como responsable del rumbo "errático" que siguió el petrolero durante seis días antes de hundirse y la sentencia precisa que no hubo ese supuesto "rumbo suicida".

El presidente del tribunal, Juan Luis Pía subrayó hoy, al leer la sentencia, que no se le puede atribuir responsabilidad penal alguna porque "nadie puede señalar lo que se debería haber hecho".

Respecto al capitán del barco, el magistrado Pía explicó durante la lectura de la sentencia que la condena de nueve meses se debe a la actitud mostrada por el capitán en las primeras horas tras sufrir el accidente el 13 de noviembre de 2002 y su negativa a seguir las indicaciones de las autoridades marítimas españolas.

Ante el temor de una rotura del buque, las autoridades españolas decidieron alejar el monocasco de la costa y se inició así un rumbo errático que durante cinco días dejó tras de sí un rastro de fuel viscoso.

"Fue la peor decisión posible", insistió Mangouras hace solo unos meses, sentado, diez años después de aquello, en el banquillo de los acusados.

Este suceso desencadenó la mayor respuesta solidaria de la sociedad civil en España frente a una catástrofe medioambiental, con miles de voluntarios de todo el país que se trasladaron a Galicia para ayudar a limpiar a mano el crudo esparcido por las playas y rocas de la costa afectada.

La plataforma Nunca Máis, el movimiento ciudadano que surgió después de la marea negra provocada por el 'Prestige', calificó hoy de "injusta" y "lamentable" la sentencia, al entender que se trata de un fallo "político" "al dictado de los intereses del PP", el partido que gobierna España y que también ejercía esa responsabilidad en 2002, por lo que estudiará recurrirla.

También las principales organizaciones ecologistas españolas expresaron su "vergüenza" y decepción ante la sentencia que demuestra, una vez más, que, "en España, destruir el medio ambiente sale gratis".

Los partidos de la oposición lamentaron que más de una década después nadie haya asumido responsabilidades políticas por el desastre del 'Prestige', tras conocerse la sentencia que exculpa a los tres acusados.

Por su parte, la ministra española de Fomento, Ana Pastor, expresó hoy su "respeto" a los tribunales, al ser preguntada por la sentencia del Prestige, y recordó que todos los gobiernos y la UE han hecho un esfuerzo "muy importante" por trabajar en la prevención y la lucha contra la contaminación marítima.