El presidente de la Reserva Federal estadounidense (Fed), Ben Bernanke, sostuvo hoy que las reformas adoptadas tras la crisis de 2008 para regular y supervisar de mejor forma el sistema financiero, todavía en desarrollo, están ayudando a "limitar" la toma de riesgos.

"El problema del riesgo moral (moral hazard) no tiene una solución perfecta, pero se pueden tomar medidas para limitarlo", dijo Bernanke durante una conferencia en Washington organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Explicó que las acciones que emprenden los bancos centrales y otras autoridades para frenar un pánico a corto plazo pueden volverse contra la estabilidad a largo plazo, si los inversores y las empresas interpretan que nunca tendrán que soportar las consecuencias plenas de haber tomado riesgos excesivos.

Según Bernanke, eso ocurría con la ausencia de un método para lidiar con los problemas de las instituciones financieras más importantes en 2008, lo que dejó a las autoridades reguladoras ante las "terribles opciones de un rescate o permitir un colapso potencialmente desestabilizador".

"Un mecanismo creíble de resolución para las empresas de importancia sistémica será importante para reducir la incertidumbre y para la mejora de la disciplina del mercado", anotó el presidente de la Fed.

Bernanke indicó que se está avanzando por ese camino y puso como ejemplo la reforma financiera aprobada en EE.UU. en 2010, que da a los reguladores mejores herramientas para desmantelar una importante firma en problemas sin sacudir al sistema financiero en general.

Además, anotó que las pruebas de resistencia realizadas por la Fed a los gigantes del sistema financiero también pueden ayudar a limitar los riesgos.

"Nuestro continuo desafío es hacer las crisis financieras menos probables y, si ocurren, que sean menos costosas", reflexionó Bernanke, que concluirá en enero su gestión al frente del banco central estadounidense.

El reto, en su opinión, "es identificar y aislar los factores comunes de las crisis", para prevenirlas cuando sea posible o responder eficazmente si inevitablemente llegan.

"Las consecuencias económicas de la crisis de 2008 todavía están con nosotros", declaró.

Bernanke dedicó buena parte de su intervención a comparar lo sucedido en 2008, "un pánico financiero clásico", con el "pánico bancario" de 1907 que dio origen a la creación de la Fed, que en diciembre cumple 100 años.

Pero no hizo referencias durante su discurso al programa de estímulo a la economía estadounidense con compras mensuales de bonos por 85.000 millones de dólares, que los analistas prevén que se mantendrá hasta abril o mayo de 2014.

Sí habló Bernanke del enorme crecimiento de la deuda de los préstamos estudiantiles en EEUU y admitió que es un lastre para la recuperación económica, aunque no una amenaza para el sistema financiero.

Esa deuda "es un problema grave", pero "no veo que afecte a la capacidad del sistema financiero en el corto plazo", aseguró al respecto.

La conferencia estuvo moderada por el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, y contó con la participación del exsecretario del Tesoro de EE.UU. Larry Summers, el expresidente del Banco de Israel Stanley Fischer y el prestigioso economista Kenneth Rogoff.

Summers sonó como posible candidato a sustituir a Bernanke al frente de la Fed, pero finalmente el presidente de EE.UU., Barack Obama, nominó a la actual vicepresidenta del banco central estadounidense, Janet Yellen.

Según sostuvo hoy Summers, la economía estadounidense todavía está lidiando con las terribles secuelas de la crisis de 2008.

"Mi lección de la crisis es que no ha terminado hasta que ha terminado y eso no es seguro en este momento", reflexionó.