Un hombre que regresó a Estados Unidos de Cuba casi 30 años después de desviar un avión de pasajeros a la isla va a comparecer en una corte federal en Miami en las próximas horas.

El FBI arrestó a William Potts, de 56 años, poco después de que su vuelo fletado aterrizase en el Aeropuerto Internacional de Miami el miércoles. Potts iba a comparecer ante un magistrado federal en una audiencia donde el asunto principal será asignarle un abogado.

Potts enfrenta hasta 20 años de prisión si lo declaran culpable de piratería aérea por el secuestro de 1984. Él ya cumplió más de 13 años en Cuba por el mismo delito.

En entrevistas antes de salir de La Habana, Potts dijo que buscaba una "conclusión" y esperaba convencer a las autoridades estadounidenses de que le considerasen el tiempo que se pasó en prisión en Cuba por secuestrar el avión.

"Mi posición es que soy un hombre libre. He cumplido mi sentencia", dijo Potts. "Pero parece que ellos piensan otra cosa. Ellos van a tomar control de mi persona. Voy a estar bajo su autoridad".

Potts fue llevado inicialmente a la oficina del FBI en Miami y más adelante fue llevado a un centro de detenciones la ciudad.

Las autoridades estadounidenses han enjuiciado severamente a algunos fugitivos que regresan, mientras que otros vieron sus sentencias reducidas significativamente por tiempo cumplido en otras partes. En general, un acusado que se declara culpable y acepta responsabilidad recibe una sentencia menos severa.

En los 60 y los 70, durante la Guerra Fría, decenas de aviones estadounidenses de pasajeros fueron desviados a Cuba. Pero para cuando Potts secuestró su avión esos actos eran mucho menos frecuentes y Cuba había comenzado a enjuiciar a los autores.

De acuerdo con una declaración del FBI presentada con la acusación formal, Potts compró un boleto sencillo en el vuelo de Piedmont el 27 de marzo de 1984. Potts ha dicho que el vuelo partió de Newark, Nueva Jersey, pero el documento del FBI dice que fue cerca del aeropuerto LaGuardia en Nueva York.

Al secuestrar el avión Potts exigió 5 millones de dólares, y amenazó por medio de una nota con hacerlo explotar y matar pasajeros si aterrizaban en Miami. También escribió sobre la libertad para sus "hermanos y hermanas" en Sudáfrica y criticó la intervención de Estados Unidos contra el gobierno sandinista de Nicaragua. El avión llegó a La Habana, donde las autoridades cubanas lo abordaron y detuvieron a Potts.

Potts dijo que pensó que Cuba le daría la bienvenida y lo entrenaría como guerrillero. En vez de esto fue enjuiciado y sentenciado por piratería aérea. Eventualmente obtuvo la residencia permanente en Cuba y estaba viviendo recientemente en un apartamento modesto en el este de La Habana.

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Los reporteros de la Associated Press Peter Orsi y Fernando González en La Habana y Laura Wides-Muñoz en Miami contribuyeron.