Un estadounidense que secuestró un avión con destino a Cuba hace casi 30 años y se declaró revolucionario regresó a su país natal el miércoles para enfrentar a la justicia de Estados Unidos.

Agentes del FBI detuvieron a William Potts, de 56 años, poco después de que su vuelo privado desde La Habana aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Miami, dijo el vocero del FBI Mike Leverock. Potts enfrenta una acusación federal de 1985 por piratería aérea tras secuestrar un vuelo de Piedmont Airlines en 1984.

En entrevistas antes de salir de Cuba, Potts dijo que estaba buscando un "desenlace" y que esperaba convencer a los fiscales federales de que tomaran en cuenta los más de 13 años que pasó en una prisión cubana por secuestrar el vuelo. El cargo federal implica una sentencia de entre 20 años y cadena perpetua, según fiscales federales.

"En mi opinión soy un hombre libre, he cumplido mi sentencia", dijo Potts. "Pero ellos parecen tener otro concepto. Van a controlarme. Estaré bajo su autoridad".

No estaba claro de momento cómo procederá la fiscalía y cuándo se presentará Potts por primera vez en la corte. Cuando llegó al aeropuerto fue llevado a una oficina del FBI en Miami.

Las autoridades federales han enjuiciado duramente a algunos fugitivos que regresan al país, mientras que a otros se les han reducido bastante sus sentencias por el tiempo que han pasado tras las rejas en otras partes. Generalmente un acusado penal que se declara culpable y acepta la responsabilidad de sus cargos puede aspirar a una sentencia más benévola.

En las décadas de 1960 y 1970, decenas de aviones estadounidenses fueron secuestrados a Cuba durante el punto más álgido de la Guerra Fría. Pero cuando Potts tomó su avión, los secuestros eran menos frecuentes y Cuba comenzó a enjuiciar a los secuestradores.

De acuerdo con una declaración del FBI presentada con la acusación formal, Potts compró un boleto sencillo en el vuelo de Piedmont el 27 de marzo de 1984. Potts ha dicho que el vuelo partió de Newark, Nueva Jersey, pero el documento del FBI dice que fue cerca del aeropuerto de LaGuardia en Nueva York.

Al secuestrar el avión Potts exigió 5 millones de dólares, y amenazó por medio de una nota con hacerlo explotar y matar pasajeros si aterrizaban en Miami. También escribió sobre la libertad para sus "hermanos y hermanas" en Sudáfrica y criticó la intervención de Estados Unidos contra el gobierno sandinista de Nicaragua. El avión llegó a La Habana, donde las autoridades cubanas lo abordaron y detuvieron a Potts.

Potts dijo que pensó que Cuba le daría la bienvenida y lo entrenaría como guerrillero. En vez de esto fue enjuiciado y sentenciado por piratería aérea. Eventualmente obtuvo la residencia permanente en Cuba y estaba viviendo recientemente en un apartamento modesto en el este de La Habana.

En 2009, Potts se autocalificó como un "secuestrador que anhelaba regresar a casa" en un artículo de The Associated Press sobre sus intenciones de volver a Estados Unidos.

Aunque Potts pudo haberse quedado en Cuba, decidió regresar a su país y probar suerte con su sistema legal.

"Es hora de un desenlace. ¿Por qué dejarlo en suspenso, por qué dejar esta incertidumbre abierta?", dijo. "Quiero resolverlo... porque tras cumplir con mi sentencia siento que quiero dejar todo eso atrás. No quiero que se siga prolongando o que impida cualquier cosa que quiera hacer. Una vez que le pagas tu deuda a la sociedad tienes derecho a un nuevo comienzo".

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Los periodistas de The Associated Press Peter Orsi y Fernando González en La Habana y Laura Wides-Munoz en Miami contribuyeron con este despacho.

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Curt Anderson está en Twitter como http://twitter.com/Miamicurt