Una de cada cinco estrellas similares al Sol en la Vía Láctea es orbitada por un planeta del tamaño de la Tierra y potencialmente habitable, según un nuevo análisis divulgado hoy de las observaciones del telescopio Kepler de la NASA.

Por lo tanto, las estrellas con planetas similares a la Tierra pueden ser la regla y no la excepción, de acuerdo con este nuevo estudio.

Solamente nuestra galaxia, la Vía Láctea, podría albergar decenas de miles de millones de mundos rocosos con agua líquida en su superficie.

"Planetas del tamaño de la Tierra y con la temperatura de una taza de té son comunes alrededor de estrellas similares al Sol", indicó Geoff Marcy, un astrónomo de Berkeley y coautor de la investigación.

A su juicio, este hallazgo "representa un gran paso hacia la posibilidad de hallar vida, incluyendo vida inteligente, en el universo".

Sobre los planetas con CO2 (dióxido de carbono) y vapor de agua, que es lo que se necesita para la vida, "creo que vamos a encontrar que probablemente son bastante comunes en nuestra galaxia", dijo William Borucki, investigador principal de Kepler en el Centro de Investigación Ames de la agencia espacial estadounidense (NASA).

El Kepler, que vigila más de 150.000 estrellas en busca de planetas o candidatos a planetas y ha sido una las misiones recientes más exitosas de la NASA, se encuentra orbitando el Sol a 64.000 millones de kilómetros de la Tierra.

Fue lanzado en 2009 en busca de pruebas de la existencia de planetas similares a la Tierra o en los que se den las condiciones de temperatura medias donde pueda existir agua líquida.

Con un presupuesto de 600 millones de dólares, su misión estaba previsto que concluyera a finales de 2012, pero fue prolongada hace dos años hasta el 30 de septiembre de 2016.