El gobernador de la región boliviana de Santa Cruz (este), el opositor Rubén Costas, rechazó hoy que le tilden de separatista por reclamar la aplicación plena de las autonomías regionales en este país.

"No admito que ni el presidente Evo Morales ni ningún boliviano mancille a mi pueblo con este 'mote' (apodo) que se viene repitiendo a través de décadas", dijo Costas en una rueda de prensa en La Paz.

Costas aludió así a las innumerables ocasiones en que Morales, sus ministros y sectores aliados le han llamado separatista y conspirador por reclamar mayor autonomía para las regiones.

La más reciente ocurrió el mes pasado, cuando el mandatario acusó al gobernador opositor de haber planificado desde 2003 la separación de Santa Cruz de Bolivia.

A juicio de Costas, el Gobierno maneja ese discurso con el objetivo de "dividir" y confrontar a las regiones.

"Yo soy boliviano, estoy orgulloso de mi patria. Tengo la necesidad de defender los principios de libertad, democracia y autonomía y tengo la obligación de pelear por todos los bolivianos para mejorar sus condiciones de vida. Por eso no admito que se siga tratando de posicionar eso para dividirnos", sostuvo.

Recordó que ya rechazó las declaraciones de Morales al respecto en 2010 en la ciudad sureña de Sucre, durante la toma de juramento a los gobernadores electos por primera vez mediante el voto popular en unos comicios celebrados en abril de ese año.

En esa ocasión, Morales se dirigió a los gobernadores opositores en su discurso y les pidió no "conspirar" contra su Gobierno, lo que molestó a Costas, quien se puso de pie en pleno acto para protestar.

"Ese fue un momento importante, histórico y lo voy a volver a hacer cada vez que el presidente o cualquier ciudadano ponga en tela de juicio ese sentimiento (...) Yo creo que si hay separatistas en este país son los que justamente quieren dividirnos y confrontarnos entre bolivianos", afirmó.

De los tres gobernadores opositores electos en 2010, sólo Costas permanece en el cargo, pues el de la región amazónica de Beni, Ernesto Suárez, y el de la sureña Tarija, Mario Cossío, han sido destituidos por denuncias judiciales de supuesta corrupción promovidas por el oficialismo.

El Gobierno boliviano también impulsa un juicio contra varios líderes autonomistas de Santa Cruz, a quienes acusa de haber contratado a un supuesto grupo de extranjeros terroristas para lograr la secesión de esa región.

Los autonomistas rechazan tal acusación y aseguran que ese caso fue un montaje de las autoridades para perseguir a opositores.