Un 36% de los bolivianos mastica la hoja de coca, de acuerdo con una encuesta que se realizó a nivel nacional en el primer trimestre de 2012 y cuyos resultados se difundieron hasta el domingo.

De las 3.029 personas consultadas en áreas urbanas y rurales a nivel nacional, un tercio mastica la hoja de coca de forma usual, mientras que otro tercio lo hace "rara vez" y el restante "nunca lo hace", según la encuesta que publicó el domingo el periódico Los Tiempos.

La consulta estuvo a cargo de la comunidad de estudios sociales Ciudadanía y el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP por sus siglas en inglés).

El coordinador del estudio, el investigador de LAPOP, Daniel E. Moreno Morales, dijo que en la encuesta se preguntó a los entrevistados qué tan frecuentemente emplean la hoja de coca en tres usos posibles entre ellos: el masticado o el acullico (succionar la sustancia), la infusión o mate de coca y el uso de productos de higiene personal como champús y otros.

Un 20% no consume la hoja de coca y un 80% de los bolivianos lo hace en infusión al menos alguna vez. En el uso de productos de higiene hechos por la hoja de coca, un 83% nunca los usó y un 4% los utiliza frecuentemente.

Según Moreno, la consulta señala que el consumo de mate de coca está arraigado pero no es frecuente. El masticado en cambio, tiene un uso un poco menos amplio, pero sus usuarios son más frecuentes. Y es escaso el uso de productos que utilizan coca.

El gobierno boliviano tiene pendiente la presentación de un estudio sobre el estudio del consumo de la hoja de coca que fue apoyado por la Unión Europea.

En Bolivia la hoja de coca es considerada de consumo tradicional; las hojas masticadas tienen propiedades medicinales, mitiga el mal de altura y el hambre, a decir de los usuarios de la planta.

El presidente Evo Morales es un defensor de la hoja de coca, ya que emergió a la política como dirigente de un sector de los cocaleros.

En Bolivia, según la ley antidroga está permitido el cultivo de únicamente 12 mil hectáreas de coca en zonas denominadas "tradicionales".

En su informe del pasado año sobre erradicación de cocales, la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC en inglés) señaló que Bolivia tiene 25.300 hectáreas, siendo el tercer productor de coca más grande de América Latina.