Estados Unidos destaca que Bolivia haya "nacionalizado" su lucha contra las drogas y habla con otros países para que asuman igual responsabilidad sobre sus propios problemas, afirmó el Encargado de Negocios de la embajada estadounidense en La Paz, Larry Memmott, en una entrevista publicada hoy.

"Una nacionalización de la lucha contra el narcotráfico tiene sentido; de hecho, hemos hablado y estamos hablando con los gobiernos de otros países sobre el mismo tema. Bolivia ha tomado la decisión de ir muy rápido por ese camino y nosotros hemos dicho 'bien'", dijo el diplomático al matutino paceño La Razón.

Memmott, que es el mayor representante de su país en Bolivia a falta de un embajador, agregó que por eso la legación diplomática ha entregado a Bolivia los helicópteros y los aviones que ya eran usados cuando EE.UU. tenía mayor presencia en la lucha antidroga en el país andino.

El presidente boliviano, Evo Morales, ha "nacionalizado" las operaciones contra el narcotráfico al aumentar el gasto en el área, en paralelo a la expulsión en 2008 de la agencia estadounidense antidroga (DEA) y la reducción de la ayuda económica de ese país.

En la entrevista, el Encargado de Negocios de EE.UU. también enfatizó que antes Washington lideró la lucha contra el narcotráfico en casi todo el planeta, pero ahora está "buscando maneras de ayudar a los países a que tomen responsabilidad por su propio problema".

"Encontramos que Bolivia está muy avanzada en ese camino y en definitiva esperamos que salga bien, porque eso va a afectar también a nosotros, a Brasil, Perú, a todos", dijo Memmott.

Asimismo, destacó que Estados Unidos ha hecho "un aporte muy importante" en esta lucha al haber logrado en los últimos seis años reducir el consumo interno de cocaína en un 40 %.

Estados Unidos también está trabajando con Perú porque uno de los problemas que enfrenta Bolivia es que es un territorio de tránsito para la droga peruana, pero además la DEA sigue actuando en casi todos los países de América Latina y en las naciones alrededor del territorio boliviano, según el funcionario estadounidense.

En 2008, el presidente Morales acusó de conspiración contra su Gobierno al entonces embajador estadounidense, Philip Goldberg, y a los agentes de la DEA y ordenó su expulsión, aunque Washington siempre ha rechazado esas denuncias.

Al respecto, Memmott remarcó en la entrevista que falta poner la relación bilateral sobre una base normal con el intercambio de embajadores por lo que Estados Unidos continúa a la espera de una decisión de Bolivia en ese sentido.

En diciembre del año pasado, Washington propuso como nuevo embajador en La Paz a James D. Nealon, pero Morales ha sostenido varias veces que a su país le va mejor sin un representante diplomático estadounidense en Bolivia.