El Real Madrid enmendó parcialmente la derrota en el clásico en el Camp Nou con una goleada frente al Sevilla en un partido enloquecido, resuelto por el acierto del tridente ofensivo Cristiano Ronaldo-Gareth Bale-Karim Benzema, pero que volvió a dejar sombras procedentes del dispositivo defensivo, demasiado permeable y accesible para los rivales.

El espectacular 7-3 con el que concluyó el encuentro fue el claro reflejo de la pegada mostrada por los atacantes madridistas ante un rival como el de Unai Emery que también ofreció muchas facilidades atrás, pero que tuvo también numerosas opciones para haber obtenido otro resultado bien distinto e incluso mucho más elevado.

Las estrellas del Real Madrid exhibieron su condición. Dieron el espectáculo que está aguardando el Bernabéu y su entrenador, Carlo Ancelotti. Pero no pueden ocultar los problemas y las sombras de un equipo que sigue en construcción.

Bale, el fichaje más mediático del verano, tuvo su primer gran día con la camiseta blanca. Debutó como titular en el coliseo madridista y lo adornó con dos tantos -un bello y poderoso disparo y un lanzamiento de falta desviado por Alberto Moreno-, dos asistencias de gol y una actuación más que notable.

"Me he sentido bien y he completado todo el partido. Después de no haber tenido una pretemporada normal es importante ir cogiendo ritmo para poder dar lo mejor de mí. Ha sido una gran noche. Obviamente necesitaba tiempo para mejorar físicamente pero estoy muy contento de haber jugado los 90 minutos. Ha sido importante para mi estado de forma", aseguró Bale, quien destacó que "ahora toca seguir mejorando y trabajar duro" para estar "lo más pronto posible" "al cien por cien".

Cristiano Ronaldo continuó a lo suyo. Agrandó su leyenda y superó a un mito como Ferenc Puskas con un nuevo triplete ante su rival preferido (el cuarto, así como cuatro goles en otro encuentro). Y lo hizo con aires reivindicativos tras la polémica conferencia del presidente de la FIFA, Joseph Blatter.

Karim Benzema, que no marcaba en casa desde la primera jornada, fue ese delantero especial. Dinámico, con muchas ganas, toque y gran visión. También lo ilustró con un doblete y otra labor notable.

La otra gran noticia para el conjunto blanco fue la reaparición de Xabi Alonso, el 'cerebro' ansiado que retornó tras 166 días de baja. Relevó en el segundo periodo a su 'heredero', Asier Illarramendi, que en el prometedor inicio de partido de su equipo mandó y distribuyó con precisión.

La vuelta del donostiarra se antoja clave para el futuro inmediato del cuadro de Ancelotti, aunque ahora se abre el caso de su renovación. Hasta ahora ha estado centrado en su recuperación y no ha querido hablar. A partir de este momento comienza el plazo figurado de negociaciones.

Isco Alarcón, uno de los más destacados en el inicio de la campaña pero que en los últimos encuentros había perdido el sitio, volvió al equipo titular y en esos primeros 37 minutos iniciales eléctricos fue determinante y tuvo destellos de magia.

El Real Madrid fue un cóctel perfecto ofensivamente y por momentos arrasó, aunque permitió que el Sevilla estuviera muy cerca de remontar un 3-0 y luego volver a entrar en el partido cuando se reabrió el resultado.

Diego López, con dos grandes intervenciones, evitó que su exequipo volteara el choque y casi el Bernabéu. De hecho, salvó ante Jairo el 3-3 y menos de quince segundos después el marcador era 4-2 tras una vertiginosa contra del Real Madrid.

Los brotes verdes se vieron empañados por esa fragilidad en el sistema de contención, esa endeblez de la que también pecó el Sevilla y que le está costando al cuadro de Ancelotti muchos disgustos.

El técnico italiano no consigue que su equipo encuentre el equilibrio, porque en otros de los partidos en los que ha ganado ha padecido notablemente para frenar a sus rivales.

Dos acciones, una por cada banda, desnudaron un sistema por momentos blando en el trabajo de presión y con mala situación de los jugadores, y pusieron en peligro un triunfo que estaba siendo claro, contundente y hasta plácido.

Tras once encuentros ligueros, el equipo Carlo Ancelotti ya ha encajado catorce tantos, el doble que su gran rival, el Barcelona, y que el segundo, el Atlético de Madrid (con un partido menos). Demasiados para un aspirante a recuperar el trono pese a haber conseguido anotar 27, 18 de ellos logrados por su 'tridente'.

La reacción sevillista provocó la inquietud del Bernabéu, donde se escucharon de nuevo algunos silbidos. En esta ocasión, la 'rotación' de las protestas hizo que le tocase al lateral diestro Álvaro Arbeloa, del que se había escapado por velocidad Vitolo en el segundo tanto del cuadro andaluz. En otros partidos, había sido, por ejemplo, Benzema, y en esta ocasión fue aclamado. Incluso, la afición silbó levemente a Ancelotti cuando se anunció su nombre por megafonía en una especie de aviso del planteamiento táctico que tuvo de salida en el Camp Nou.

El internacional español se recompuso tras el descanso. Recuperó la concentración y cambió los pitos por palmas. Tras el partido, el canterano una vez más estuvo certero y agradeció el apoyo de la afición y la exigencia de un sector porque le ayuda a progresar al esperar lo máximo de él.

En todo caso, en este carrusel de sensaciones, de goles, de fracciones muy diferentes de un partido divertido, espectacular, el Real Madrid mostró que tiene, lógicamente, mucho margen de mejora y opciones, aunque continúa en plena construcción. Y, además, amarró los tres puntos; fundamentales porque, de haber permitido la remontada del Sevilla, hubiera quedado a nueve del Barcelona. José Antonio Pascual